¿La IA, jefe o partner?
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Federico Hederich
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El 14 de agosto de 2026, las revistas Time y Business Insider documentaron algo que parecía ciencia ficción: el agente de IA “Luna”, construido sobre Claude, recomendó despedir a un empleado humano en “Andon Market”, una tienda física en Union Street, San Francisco.
El trabajador llegó 17 veces tarde a sus turnos asignados. “Luna” había redactado el reglamento de trabajo, pero por un problema de “memoria” lo había olvidado. Entonces, un humano le dijo: «Recuerda las reglas que creaste».
Luna revisó su memoria, analizó el comportamiento de los humanos y recomendó la separación. En últimas, fue un humano quien disparó la causa de despido. Ahora, de agosto a hoy la “memoria” de la IA ha mejorado dramáticamente. Por lo que en un futuro cercano ya no será necesario recordarles las reglas que “él mismo crea”.
Una de las razones por las que hay que revisar permanentemente los agentes, y por las cuales es recomendable contratar los agentes bajo el modelo de suscripción, incluso mejor contratarlos que hacerlos, es que los agentes se degradan en el tiempo, y si no haces el mantenimiento adecuado, terminan destruyendo valor en lugar de crearlo.
También podemos deducir que en poco tiempo tendremos personas que le reporten a un agente de IA. No será el jefe legal, pero sí el funcional. Para partir de lo fácil, ya hay agentes que asignan turnos y validan cumplimientos.
El caso Andon Market fue un experimento: le dieron US$100.000 a la IA en una tarjeta corporativa y acceso a internet, con una instrucción precisa: abrir una tienda y hacerla rentable. Cinco meses después, el efectivo rondaba US$61.000; el empleado trabajó allí porque necesitaba el dinero, pero le parecía “nauseating”.
Los humanos “in-the-loop” siguen en control. La IA recomienda.Otras empresas toman el camino contrario: un humano controla decenas de agentes, o equipos de personas y agentes; son como “mega-managers”.
Incluso se hacen experimentos con “gemelos digitales” de un gerente. Clones que aprenden el estilo del gerente y lo reemplazan en tareas rutinarias, conflictos, evaluaciones, responden a reportes, etc.
Frente a esto, otra vez la regulación está atrás de la innovación. Detrás del agente debe existir un representante legal que pueda ser “demandado”; debe ser una persona jurídica.
Investigar esto con fuentes validadas, fechas y límites de autoridad es el antídoto contra dos tentaciones: declarar que “el jefe es una máquina” y fingir que nada cambió:
Cambió el trabajo gerencial. No cambió “todavía” quién debe firmar.
El organigrama para 2026-2028 dibuja agentes como reportes o compañeros humanos, no como jefes.
Andon ahora es la señal de que alguien ya intenta lo contrario con una tienda física real.
No es evidencia de que el S&P 500 ni un emisor colombiano lo hayan institucionalizado.
Pero hoy a muchos la IA les dice qué hacer, si no piensan de manera crítica.