Analistas 28/09/2022

¿Y del costo país qué?

Gabriel Velasco
Senador

Desde hace unos meses, la opinión pública de nuestro país ha estado concentrada con toda razón, en la reforma tributaria. Las discusiones, como debe ser, han sido exhaustivas en poder analizar el impacto particular de cada uno de los tributos. El debate ha pasado por los dividendos, la ganancia ocasional, el valor intrínseco de las acciones, las pensiones, las bebidas azucaradas y los ultras procesados para dar unos ejemplos. Resumiendo, estamos concentrados en ver la implicación individual de cada tributo y como esta me afecta. No estamos mirando el bosque.

La Andi ha planteado de manera acertada salir de la discusión detallada por tributo y llevarnos a revisar el valor agregado del impacto de todos los impuestos que paga un empresario para poder operar en Colombia. De manera inmediata el gobierno nacional nos quiere devolver a ver los árboles. Ellos sostienen que la tasa efectiva de tributación no es de 67,1%, la más alta de la Ocde, sino que es de 25,5% y que después de la reforma llegaría a 29,4%. Aunque no conocemos el detalle del estudio completo que utilizó hacienda, todo parece indicar que ellos están tomando como base de su cálculo la tasa de tributación efectiva, pero solo del impuesto a la renta. No tienen en cuenta los otros tributos que se generan en Colombia para operar como, por ejemplo: el ICA, valorización, parafiscales, IVA, consumo y otros no descontables.

Seguimos sin encontrar la salida de este espeso y técnico bosque tributario, en gran medida por que seguimos viendo el detalle y no las consecuencias de su impacto integral. Por ello hoy quiero plantearles que vamos incluso más allá de la tributaria y elevemos un dron que vuele más alto y que nos permita ver aún mejor el bosque.

El empleo, la inversión nacional y extranjera, el desarrollo empresarial futuro, no solo depende de la tributaria, existen otros elementos. Hoy poco se discute sobre el impacto agregado que tendría las reformas laborales que cursan en el congreso, el nuevo estatuto laboral, el incremento del salario mínimo, el costo del transporte y de los energéticos, que forman parte de una cosa llamada costo país. La competitividad del país, es decir la decisión que toma un empresario nacional de reinvertir en su empresa en Colombia, de crear una nueva acá o afuera, la llegada o no de un inversionista extranjero, pasa por revisar los números. ¿Cuáles números? Los costos laborales, impositivos, de transporte y energéticos para poder operar. El capital así no lo crean algunos es inteligente y se ubica donde mejor le renta. Y así algunos tampoco lo crean, sino hay capital e inversión, no hay empleo.

Lo cierto y será objeto de análisis de futuras columnas para cada uno de ellos, los costos de los cuatro componentes del costo país van a subir. En gracia de discusión, tal vez solo subir los impuestos no sea suficiente para ahuyentar la inversión nacional y extranjera, y generar mayor desempleo, pero la sumatoria de la mezcla bomba de los cuatro, sí.

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