Analistas 08/10/2026

Del dicho al hecho

Germán Bolívar-Blanco
Analista y consultor
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Del dicho al hecho hay mucho trecho, dice el refrán, pues largo y culebrero es el camino de lo fácil de decir, que se ha hecho costumbre incumplir. Ahí la demagogia hace lo que sabe: prometer, llenar con palabras lindas el anhelo popular para luego dejar que las ilusiones tropiecen con el duro golpe de la realidad, al develarse la mentira de la promesa fallida, oculta tras pan y circo, y así nunca pasa nada.

Qué cansancio, inaguantable ese más de lo mismo que nos tiene como estamos: anquilosados, atrasados y entorpecidos, sobre todo frente a la realidad consumista, de cara a los productos y servicios cotidianos más costosos para todos, con una actitud evasiva y negacionista parecida a la del avestruz, que se esconde y mete la cabeza cuando enfrenta amenazas, en lugar de buscar salidas exitosas.

Es la verdad de la anhelada y salvadora transformación productiva, prometida con discursos fallidos pletóricos de demagogia, sin resultados tras más de 20 años de verborrea, situación que empeora porque ni siquiera hay reconversión competitiva del entramado empresarial que, salvo contadas excepciones, mantiene a la zaga a la mipyme y estancado al aparato económico.

Porque una cosa es poner al día las habilidades de la oferta existente, con dinámica propia, evidentes grupos de interés y mucho por hacer para esa reconversión, pero otra completamente diferente es la exigida transformación que incorpore nuevas competencias y capacidades al tinglado productivo, y que ha pasado de soslayo por una irresponsabilidad gubernamental incomprendida.

Al respecto, el gobierno del Tigre mantiene la lógica prevaleciente sin mencionar directamente la transformación, para no caer en desgaste demagógico, pero usa términos llamativos en materia de política pública relacionada con esta, limitados a procesos de reconversión, en una suerte de procrastinación que puede mantenernos cautivos y presos de graves déficits comerciales y competitivos.

El discurso gubernamental que lidera el vicepresidente Restrepo predica la “Misión Creecer: Creer para crecer, crecer (a 6%) para volver a creer”. Se trata de un modelo institucional con una vicepresidencia superpoderosa que “conecta, prioriza, destraba, mide y comunica como torre de control”, con dos motores: los habilitadores (talento, Estado, energía) y el capital (proyectos atractivos de inversión y capital para transformar), con recursos a largo plazo.

Plantea 12 recomendaciones, que incluyen la atracción de IED de eficiencia centrada en nearshoring y economía plateada, basadas en tres habilitantes: un banco de 42 proyectos estratégicos priorizados por US$79.000 millones, la operación destrabe de trámites e incentivos que destacan porque estas son buenas inversiones, con 17 por definir en la primera ola, 31,3%.

Las oportunidades se concentran en energía e infraestructura, que, claro, impactan el crecimiento; sin embargo, el Estado transformador se queda corto y hace la tarea a medias al no lograr incorporar nuevas competencias y capacidades.

El ejemplo de Costa Rica y República Dominicana fija la pauta de pares exitosos que, junto con la Cepal y la Onudi, pueden orientar sobre cómo tratar la otra cara de la moneda, pendiente de mirar y aprovechar. Ir más allá marcará la diferencia.

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Abelardo de la Espriella - José Manuel Restrepo