El nudo gordiano detrás de Monómeros
Parte I
La leyenda habla de Gordio humilde labrador que, al ser proclamado rey de Frigia gracias a un oráculo, le rendió culto a Zeus ofreciéndole su arado cuyo yugo estaba atado a un pértigo con un complejo nudo imposible de soltar que daba facultad a quien lo hiciera de conquistar a Asia, lo que llevó a Alejandro Magno a querer descifrar este enigma y al enfrentar el dilema sin lograr resolverlo, tomó su espada y con preciso tajo cortó el nudo para cumplir su destino.
Desde entonces el nudo gordiano está donde hay escollos al parecer insolubles que desafían la creatividad para que surjan ideas audaces como respuestas no convencionales, que brindan sendas drásticas decisivas para resolver problemas complicados, donde la clave es simple, decidirse a cortar el nudo; pero no con cualquier corte, al igual que el del Magno debe ser meticuloso y preciso para que resulte magistral y logre cumplir misiones sublimes.
Así, ante la manifiesta oportunidad detrás de la crisis y coyuntura enfrentada por Monómeros Colombo Venezolanos S.A.S., empresa estratégica del vecino país cuyo dizque desconocido régimen manifestó intensión de vender, llevó a un tinglado de preponderantes entidades públicas nacionales a enredarse con este asunto, hasta haber formado severo nudo gordiano.
Los agentes públicos involucrados van desde la presidencia y pasan por la Superintendencia de Sociedades a los Ministerios de Minas y Energía, Agricultura, Trabajo, Hacienda, Cancillería, DNP y Dian, con Ecopetrol e Indumil como posibles gestores; un reto mayor, útil para validar la calidad de la gobernanza institucional pública, en tanto da cuenta de la conducta y tino de las altas esferas gubernamentales responsables de decidir sobre esta crítica oportunidad.
Al repasar antecedentes y rol de actores, el tema comenzó a tornarse turbio a mediados del año pasado por chats que presuntamente relacionaban a Rodrigo Ramírez Salazar del partido Colombia Humana, exmilitante de la UP con poderosa injerencia en la Agencia Nacional de Tierras y la SAE, en el escándalo de las ollas comunitarias de la Ungrd por ser de la junta directiva de Monómeros designado por el presidente Petro y amigo personal de su hijo Nicolás.
En agosto de 2024 se comprobó que el régimen Maduro recibió oscuramente $136.000 millones de Monómeros girados a una filial china de su matriz Pequiven sancionada por la Ofac, Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que prohíbe estas transacciones, con giros desde septiembre de 2022 cuando Petro devolvió a Maduro el control de esta empresa, pero mantuvo poder con personas suyas en la junta que en 2023 aprobó exorbitantes viáticos a Pequiven por $14.500 millones y cuestionables gastos legales por más de $9.300 millones; en total casi $160.000 millones de salidas irregulares por caja.
Cabe recordar que la Ofac sancionó a Monómeros por primera vez en 2017 por ser parte del grupo Pdvsa y bloqueó el giro de dividendos y recursos desde esta filial. En 2019, el Gobierno Duque entregó el control de la empresa a Guaidó que impuso nueva junta, también acusada por corrupción, pero lograron suspender la sanción de la Ofac hasta junio de este año, que le permitió de nuevo comercializar fertilizantes sin restricciones; pero están ad-portas de perder la licencia de operación en Colombia que empeora por la descertificación de Estados Unidos y el conflicto entre Israel y Palestina, que tiende a fracturar y agravar la relación con este país.
Parte II
En otras agencias gubernamentales el tema comenzó a cobrar relevancia en diciembre de 2024 cuando la SuperSociedades sometió al máximo grado de supervisión a esta empresa, denominado “control”, con facultad para autorizar reformas estatutarias y operaciones fuera del giro ordinario del negocio; además en marzo de 2025 admitió la reorganización de pasivos; pero aún no se pronuncia de fondo sobre la evolución y perspectiva financiera y organizacional de la controlada y concursada, que asegure el desarrollo legítimo de la posible venta de esta empresa dados los opacos antecedentes de manipulación financiera, más allá de monitorear la gestión administrativa, dialogar con los acreedores y declarar que sea un enfermo salvable.
Reconocer eso sí, que en marzo de este año la SuperSociedades negó la venta de activos de Monómeros a la sociedad Nitrofert Asset Management S.A.S., por no acreditar que con la negociación se preservase la empresa como fuente de empleo, pero también por carecer de elementos contractuales fundamentados que la beneficiaran.
Monómeros lleva casi 60 años en el negocio de fertilizantes agropecuarios y tuvo 40% del mercado nacional. En 2024 mostró activos por $1,5 billones y pasivos por $1,01 billones con aumento de 12%, registró ingresos por $801.990 millones, una caída de 4% frente a 2023 que fueron de $835.727 millones y de 17% frente a 2022 que fueron de $1 billón, año que sufrió pérdidas superiores a $87.000 millones. El año pasado tuvo pérdidas por $80.827 millones, baja de 6% en ingresos operacionales y consecuente reducción de 14% del patrimonio a $501.915 millones. Tiene 522 trabajadores directos y cerca de 1.200 indirectos.
Por volumen, la participación de la compañía en 2024 fue baja, del total de 2 millones de toneladas métricas comercializadas, Monómeros y su filial Ecofertil surtieron 248.000 toneladas métricas, equivalentes a 12,4% del mercado y Yara líder en facturación con ventas en 2024 de $1,7 billones, un 17% menor que 2023, suministró 365.000 toneladas, 18% del mercado. Otras mediciones dan cuenta que hoy por encima de Monómeros en ingresos están: Yara, con 21% del mercado; Precisagro, 15%; y Nitrofert, 10%.
El gerente general de la empresa, el colombiano Iván Enrique Sánchez Hernández, quien hoy la maneja con junta directiva toda de funcionarios venezolanos de Pequiven, parece servirle al régimen nacional y jugarle al dizque desconocido vecino para ambientar la operación, ha expresado que la recuperación va bien, que después de siete años de pérdidas a julio de este año el margen Ebitda fue US$7,8 millones con incremento del margen operativo de 134% .
Jugadores del sector sostienen que la empresa requiere una inversión de cuantía mayor para normalizar la operación, en tanto la planta está deteriorada y es obsoleta. En su momento el representante de Nitrofert, Jorge Luis Pacheco, dijo que en la adquisición de la empresa la transacción demandaría más de US$100 millones solo para reconversión operativa y liquidez, además hizo entender que, en conversaciones que adelantaron para comprarla, los venezolanos esperaban venderla por US$350 millones. Por su parte el gerente de Precisagro, Juan José Cobos, resalta que Colombia es potencia alimentaria para el mundo por sus tierras y climas, pero depende de insumos fertilizantes, afirma que la industria puede suplir la oferta de Monómeros sin afectar precios, que solo ellos tienen capacidad de duplicar producción.
Parte III
El funcionario más activo detrás del interés del gobierno por esta empresa ha sido el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, encargado de solucionar lo de la Ofac, quien se reunió en agosto pasado con la vicepresidenta del desconocido régimen, Delcy Rodríguez, para fijar la ruta de la adquisición que preserve el empleo y pretende supuestamente mantener precios bajos y controlados de los fertilizantes para la soberanía alimentaria, sin que se hayan revelado detalles sobre los términos de esta posible compra, ni menos cifras sobre esta negociación, más allá de la supuesta confidencialidad suscrita por acceder a información ya conocida.
Otro dirigente del gobierno que ha mostrado interés es Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, quien manifestó que es una opción porque muchas petroleras tienen procesos petroquímicos para fertilizantes, sin embargo, dejó claro que por ahora es inviable por la sanción de la Ofac y los compromisos por la cotización de la acción de la petrolera en el Nyse. A propósito, dentro de los fundadores de Monómeros por Colombia estuvo Ecopetrol y el IFI hoy Bancóldex.
Para acreditados expertos esta transacción carece de los análisis requeridos para determinar su impacto en el mercado y el posible valor de misma. Los exministros de agricultura Cecilia López, Juan Camilo Restrepo y Andrés Valencia, mostraron serios reparos y concluyen que la compra no es el camino para bajar los precios a no ser con subsidios ahora inviables y que la situación fiscal del país hace poco prudente e improbable esta inversión, junto al alto riesgo de represalias de Estados Unidos con mayores aranceles de llegar a materializarse.
No se trata de privatizar la empresa, de ninguna manera, pero si partir del precio justo de mercado que responda a las circunstancias y brinde garantías en la transacción al vendedor y comprador, pero sobre todo a los trabajadores y el país, basados en fundamentos sólidos para determinar bien costos y beneficios conforme antecedentes y perspectivas, lejos de ideologías y sesgos, pero sí en procura de encontrar la mejor solución para todos. Son muchos los grupos de interés gremiales, privados y públicos, pendientes de la debida diligencia de valoración, pero igual de apertura democrática saludable para poder participar en la compra.
Hay que buscar la mejor forma de garantizar los derechos laborales a los trabajadores directos e indirectos, además de cumplir con los contratos laborales y de prestación de servicios. Conviene recordar que el sindicato de la empresa Sintramonomeros rechazó la venta y criticó la “actitud silenciosa” de Pequiven. Pero el camino tampoco es la estatización de Monómeros, si lo buscado es consolidar un modelo productivo agropecuario nacional con fundamento socioambiental que ampare la competitividad de pequeños y medianos productores e impulse procesos de transición agroecológica, responsabilidad ambiental y justicia territorial para contribuir a la reforma agraria integral pactada en el Acuerdo de Paz, si realmente se reconoce al campesino como sujeto de derechos, es apropiado acudir a la Comisión Mixta de Asuntos Campesinos, darle representación y espacio para participar en la gobernanza de la empresa.
Parte IV
La forma y fondo, la sutileza y precisión como pueda darse el corte del nudo gordiano detrás de Monómeros entre la institucionalidad pública nacional compromete principalmente a la Superintendencia de Sociedades, independiente de las intenciones e intereses de las otras agencias gubernamentales, todas respetables, pero en ésta le recae toda la responsabilidad de brindar garantías a las partes, ante todo a la nación en la posible enajenación y mejor reestructuración societaria, para lo cual debe contribuir a estructurar el proceso que señale en esa dirección, independiente de compromisos políticos, dando cuenta con hechos que lo ratifiquen porque es la entidad mejor calificada del gobierno.
Aún está pendiente el pronunciamiento diligente sobre la manifiesta manipulación financiera entre filiales que derivó en insolvencia transfronteriza y determinar la responsabilidad de los socios por posible fraude conforme la responsabilidad de la matriz controlante por supuesto abuso en las transferencias y la racionabilidad de los argumentos sobre su presunta ilegalidad, a más de evitar el peligro de caer en la trampa de capitalizar deudas ficticias para inflar el valor del negocio; de ahí podría caer en la liquidación, que puede no ser la peor opción sino la mejor para trabajadores y todos los grupos de interés, en la medida que haya un camino cierto que asegure como mantener el negocio en marcha, que garantice el mejor futuro a la gobernanza y desempeño empresarial, lo cual depende en buena medida de esta entidad.
Así dada la presunción de inocencia que, por supuesto tiene Pequiven, lo necesario para realizar el corte maestro al nudo gordiano es realizar la mejor venta y compra posible para las partes, en especial las relacionadas con el interés nacional y así involucrar en la compra a los trabajadores de la empresa, a los campesinos y productores agropecuarios, pero también a los gremios que representan este amplio sector, sin descuidar por estrategia geoeconómica a las transnacionales con ventajas tecnológicas convenientes que emulen el pasado con Cargill.
El inventario de agremiaciones del sector que pudieran estar interesadas en esta oportunidad incluye a Asobufalos, Asocolflores, PorkColombia, Augura, Citricauca, Asocaña, Asohofrucol, Avance Pasifloras, Confederación Cauchera, Corpohass, Fedegan, Fedemango, Fedepapa, Fedepasifloras, Fedearroz, Fenavi, Fedecacao, Fedecafé, Fenalce, Fedepalma, Fedemaderas, Red Cacaotera, SAC, Conalgodon y Asbama; un total de 25 gremios que deberían estar invitados a participar en la posibilidad de ser accionistas de esta empresa, clave para ellos.
Así las cosas, la SuperSociedades debería contribuir a estructurar los términos que abran espacios inéditos al fijar el derrotero correcto para que todos los grupos de interés de forma táctica participen en la transacción de compra, sin favorecer el posible interés gubernamental que puede poner en dificultades la financiación multilateral, encarecer la prima de riesgo y deteriorar la calificación crediticia que termine en el anunciado default soberano. Para esto debe entonces sobreponer el interés nacional y brindarle garantías plenas al arreglo de compradores que mejor respondan a la gestión, crecimiento y despliegue de la empresa, con la mayor generación de valor posible para esta y el país.
Al respecto resulta crítico determinar el valor justo de mercado de Monómeros y estructurar las bases pertinentes para desarrollar la puja que invite posibles oferentes con interés de participar en la adquisición de la empresa, que involucre a los empleados, trabajadores, campesinos y gremios relacionados. Para esto cabría la participación de la banca pública que financie con crédito y capital de forma diferenciada a las anteriores partes de interés, dentro de las cuales están Bancoldex, la Financiera de Desarrollo Nacional, la Financiera de Desarrollo Territorial y el Banco Agrario. Un cálculo preliminar del precio de mercado de la empresa no supera los US$90 millones conforme sus ingresos, deudas y litigios.
La SuperSociedades es la agencia idónea para darle neutralidad y seriedad al gobierno en esta negociación, para minimizar el riesgo fiscal de la transacción y para maximizar el valor para las partes y su propia institucionalidad. Con lo anterior están dadas las bases para realizar el corte magistral preciso del nudo que representa Monómeros; la SuperSociedades tiene la palabra.