A la pregunta: ¿cuál considera usted es la institución de instituciones?, que le hice a distinguidos juristas, académicos y directivos en lo público y privado, no hubo consenso en la respuesta, fijaron la preeminencia en el Congreso de la República, la Presidencia, la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Procuraduría; todas válidas con denominador común en la visión legalista, pero incompletas y con vacíos frente a la concepción integral legítima del concepto teórico sobre instituciones, más relacionado con la costumbre.
La literatura las define como “las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. Por consiguiente, estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico. El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por lo cual es la clave para entender el cambio histórico”. (North, 1993, p.13)
De ahí sostengo que la institución prevalente está directa e intrínsicamente relacionada con el comportamiento ciudadano, que validé al consultar la IA al respecto donde la respuesta fue contundente:
“La ciudadanía es el derecho y el deber de participar activamente en la sociedad, mientras que las instituciones son las estructuras organizadas (gobierno, leyes, organizaciones) que buscan satisfacer necesidades sociales y gestionar el Estado.
La frase -Ciudadanía institución de instituciones- podría interpretarse como que la ciudadanía, a través de su participación, es la base o el motor que controla, vigila y, en última instancia, da legitimidad a todas las demás instituciones. Es decir, la ciudadanía es la institución fundamental que da sentido a las otras instituciones.
La ciudadanía conlleva una serie de derechos y deberes. Implica la participación individual o colectiva en la vida de la comunidad, a nivel local, nacional o mundial. Incluye el derecho al voto, la participación en organizaciones y la expresión de opiniones. Es un ejercicio activo que contribuye a la construcción de una sociedad democrática.
Las instituciones son los medios a través de los cuales se gestiona el Estado y se presta el servicio público. Para que funcionen correctamente, necesitan ser controladas y supervisadas por la ciudadanía a través de mecanismos como las veedurías ciudadanas y los portales de participación, los ciudadanos pueden informarse, opinar, denunciar y participar en la toma de decisiones.
La participación ciudadana en la gestión institucional es vital para asegurar que las instituciones respondan a las necesidades de la sociedad y creen valor público. En este sentido, la ciudadanía no es solo un grupo de individuos, sino una institución de control y legitimación que da propósito a todas las demás instituciones.”
Por lo tanto, lo decisivo ante la nefasta falta de interés y participación cívica está en estructurar estímulos para educar y fomentar las competencias ciudadanas que habiliten la transformación institucional con cohesión, movilidad y sostenibilidad social ¡Ojo Candidatos!