Emprendimiento e innovación de calidad

Germán Bolívar Blanco

Dada la restricción de espacio en una columna de opinión, mi anterior artículo sobre ecosistemas para el emprendimiento y la innovación puede resultar odioso y de poco recibo entre el gran número de empresas y centros de investigación que realizan emprendimiento e innovación de calidad en nuestro país, que debemos reconocer no dejan de ser una minoría ó la excepción que confirma la regla.

Una clara demostración de esto la destacada el Consejo Privado de Competitividad en el boletín "Compite" del mes pasado, que basado en información del Ministerio de Industria Comercio y Turismo (Mict), reseña la evolución entre 2007 y 2012 de las exportaciones de Colombia según el nivel de intensidad tecnológica.

Durante éste lapso de tiempo las exportaciones de bienes primarios y recursos naturales crecieron al pasar del 61,9% del total de las exportaciones a 81,2%. Por su parte, las exportaciones de baja tecnología disminuyeron de 13,6% a 4,6%; las de media tecnología de 18,5% a 7,6%; y las de alta tecnología de 2,3% a 1,8%. En conjunto las exportaciones de tecnología bajaron de 33,4% a 14% lo que confirma nuestra deficiente agregación de valor y conocimiento al exportar.

Dentro de las evaluaciones internacionales realizadas sobre emprendimiento, los resultados del estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM) para 2008 entre 43 países, muestran para Colombia dos caras totalmente opuestas, una optimista por el buen desempeño de la actividad emprendedora con la calificación más alta, pero otra negativa dado el empeoramiento al desarrollar emprendimiento de calidad.

Si bien el colombiano tiene espíritu emprendedor e identifica oportunidades en sectores por el conocidos donde puede generar empleo, persiste el predominio del emprendimiento por necesidad también conocido como de subsistencia, insostenible en el largo plazo y con muy baja agregación de valor. Vale resaltar que el estudio del GEM mostró que casi el 40% de los entrevistados recibieron capacitación en emprendimiento, lo que colocó a Colombia en la primera posición en el desarrollo de una cultura emprendedora, con lo cual reafirmó lo estéril que puede ser enfocarse en este tema, como ahora pretende el Mict.

Y es que aunque el Mict adelanta varios frentes de trabajo sobre el tema como la formalización empresarial, el apoyo a nuevas fuentes de financiación y empresas de soporte financiero, ó la supuesta articulación institucional; la verdad es que para incentivar el emprendimiento de base tecnológica, falta mucho para implementar instrumentos y espacios que lo fomenten y propicien como debe ser. Sin embargo hay quienes aún creen que la gran tarea pendiente se relaciona ante todo con la formalidad y sólo piensan en medidas para acentuarla como la profundización de las sociedades por acciones simplificada (SAS), la gradualidad de los parafiscales ó el acceso prioritario de las mipymes a las compras públicas.

Conviene entonces poner de presente dos investigaciones sobre el tema, la primera "The Quality of Entrepreneurs" de Hans K. Hvide (2009) publicada en el Economic Journal del Royal Economic Society, que propone un modelo de interacción sobre la decisión de los individuos de volverse emprendedores y los esfuerzos de los empleadores para mantener los mejores trabajadores e ideas, cuya principal predicción, es que las grandes empresas producen emprendedores de mejor calidad que las empresas más pequeñas.

De otro lado está el trabajo "Midiendo y construyendo emprendimientos de alta calidad", de Cheng, Stough y Jackson (2009) publicado en la revista europea de investigación en ciencias sociales, que basado en información longitudinal muestra como la creación y desarrollo de una medida para la calidad emprendedora, resulta útil a los investigadores para empíricamente identificar un amplio rango de factores económicos, sociales, políticos y empresariales que afectan el desarrollo del emprendimiento de alta calidad.

Colombia tiene una ingente necesidad de volcarse de lleno al emprendimiento de calidad, sobre el cual no existe ninguna dinámica adecuada en nuestro país, por lo cual insisto en la posibilidad de aporte que brindan los Parques de la Innovación que promuevo, que bajo unas condiciones excepcionales creen los ecosistemas que servirán de catalizadores para desarrollar emprendimientos de calidad que cierren las brechas en innovación científica y tecnológica, y nos ubiquen en las fronteras de la producción en todas las arenas del conocimiento.