Innovación en las regiones

Germán Bolívar Blanco

Una vez más me refiero al tema de las regiones y la innovación, porque son muchas las aristas que mirar y analizar al respecto, así como las posibilidades de mejorar en la ejecución y desarrollo de los recursos posibles de canalizar, que lleven a municipios y departamentos, a umbrales dignos en la sociedad y economía del conocimiento, por demás un reto ineludible e inaplazable.

En mis anteriores artículos acerca de este asunto vital, he anotado la importancia de tener debidamente evaluado el acervo disponible de capital social en las regiones, al igual que muy bien definidas sus perspectivas, para con base en esto, responder con estrategias y tácticas afines a la circunstancia particular de cada localidad y región, dando así tratamiento adecuado y efectivo a dicha condición.

No obstante la lógica seguida que esperan mantener dista mucho de ésta recomendación, situación que se agrava dadas las estructuras para la toma de decisiones, donde la injerencia directa del gobierno nacional coarta, lo cual se nota por la forma como operan los Ocad para las regalías, con desconfianza y tutelaje del centralismo al ser algo nuevo, afectando así decisiones locales y regionales.

Estimo que la intervención del gobierno nacional más que con intromisión debe darse con guías amplias y claras, que permitan a los gobiernos departamentales y municipales, desempeñarse y conciliar debidamente todos los intereses en juego, mediante políticas públicas diferenciadas pero universales, que permitan ejercer una buena orientación y sano control, en la utilización de los recursos de la nación y además socave cualquier posibilidad de clientelismo, populismo ó mafia local.

Para esto es aconsejable partir de la situación de la estructura en capacidades y redes del conocimiento e innovación sin sesgos de ninguna naturaleza, que se dan por la captura ejercida por los grupos de interés, quienes indebida y miopemente se convierten en la única razón de ser del Estado, lo cual ha impedido la visión holística requerida para el cierre de brechas desde lo nacional a lo local.

La coyuntura y futuro de las redes de la innovación en Colombia dependerá de la taxonomía que esperemos de ellas, quiero decir del catálogo de la innovación que queramos formar y desplegar en consideración de las restricciones institucionales que prevalecen y que necesitan ser reestructuradas para evolucionar de lo local a lo nacional y viceversa, de la mano con el capital social requerido para hacer el tránsito hacia la sociedad del conocimiento, en los mismos planos.

El gran desafío está entonces en diseñar y edificar una oferta innovadora que trascienda las actuales capacidades endógenas en aras de lograr lo antes mencionado, tarea que resulta urgente e importante iniciar desde hoy porque no podemos darnos el lujo de esperar más, con soluciones que nos permitan en virtud de apuestas originales y propias, emular prácticas y capacidades en todas las arenas del saber y fronteras de la producción.

Y aunque los indicadores mundiales nos apabullen, la infraestructura física no puede seguir siendo la excusa ni la talanquera para desarrollar nuevos sectores productivos propensos a la innovación y el conocimiento, porque nuestras costas atlántica y pacífica matizadas con adecuados estímulos, tienen las condiciones para acceder e insertar desde ellas a la nación, en la economía global del conocimiento.

Se necesitan por tanto de directrices y criterios universales pero diferenciados conforme los tipos de municipios y departamentos que conforman nuestro país, los cuales se pueden definir en una matriz sencilla que considere esto. No se trata de copiar tomando atajos, sino por intermedio de alianzas y redes correctamente definidas que integren lo local con lo regional, lo nacional y lo internacional, efectivamente acceder al estado del arte en todas las disciplinas científicas y tecnológicas, con las ganancias en tiempo y costo en la curva de aprendizaje y desarrollo de capacidades, en ello implícitas.

La autosuficiencia y prepotencia son los principales enemigos para salir del atolladero en el que estamos en lo local y lo nacional, porque esto solo nos ha llevado al canibalismo y dependencia de dogmas; por lo tanto, es preciso cambiar las políticas eunucas, derrumbar los adefesios institucionales y las posiciones ego centristas, que como virus atacan cualquier posibilidad de tener innovación de calidad en las llamadas ciencias duras, pero también y ante todo, en las blandas.