Analistas 07/05/2022

Deuda educativa y salarial

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista

El Icetex cobrará al graduado según su salario. Sin embargo, casi «nadie» encuentra trabajo y a casi «nadie» le pagan según su nivel educativo.

Las «nadies» -madres solteras, campesinas, indígenas, trabajadoras domésticas o informales-, pagan con esfuerzo universidades de garaje; orgullosas, probablemente ellas o sus descendencias serán las primeras que logren «ser alguien» en la vida, pues aquí tardamos 11 generaciones en percibir señales de aparente progreso.

Evitando atajos arribistas -vía OnlyFans o el narcotráfico-, emprenden su procesión hacia la meritocracia; idolatran a la educación y la perciben como inversión, aunque el mercado la profana e incentiva la deserción: según publicaciones de ElEmpleo.com, es normal que ofrezca a los profesionales un salario mínimo, tal como a los cargos para los cuales no exige estudios.

Incluso cuando requieren bilingüismo, experiencia y «cartón» de maestría, las compensaciones desde tres mínimos parecen premio gordo. Al final, la mayoría nunca contribuirá al imporrenta porque «ser pilo no paga», las universidades son malas o las empresas son pillas; en consecuencia, cobra sentido la propuesta del senador Carrasquilla, para regular el salario según el nivel educativo.

También urgimos intervencionismo profundizando lo hecho por Barguil en el Icetex, pues, incluso para los créditos educativos, las tasas media y mediana del mercado están más cerca a la usura que limita la Superfinanciera (ElTiempo.com, 3/3/2022), que a la concedida al sector financiero por su mecenas: el Banco de la República.

Hasta Barguil concuerda con Petro al señalar que “este país cambiará cuando los hijos de los más pobres estudien donde quieran, no donde les toque”. Además, es necesario que la formación para la mayoría sea continua, pública o gratuita.

Sumado a lo antedicho, aquí la educación superior es paradójicamente Inferior. Según la Javeriana, las carreras con peor desempeño en las Pruebas Saber son Ingeniería Ambiental, Sicología, Ingeniería de Sistemas y Economía; no sorprende, entonces, que proyectemos un futuro insostenible, no podamos superar tantos traumas o complejos, las tecnologías sean disfuncionales, y la inequidad, el malestar o el fraude resulten determinantes.

De la pobre calidad no escapan las instituciones que ostentan acreditación, porque esa etiqueta es tan corruptible como la que envuelve a la comida chatarra, y la que certifica con sello ISO que las empresas buscan el mejoramiento continuo, o que el cliente es esencial para los oligopolios financieros, las EPS y las ONG.

Colmo de males, usando criterios absurdos, el ranking QS clasificó 18 programas colombianos entre los 100 mejores del mundo, destacando áreas retorcidas -v.g. Derecho-, y anacrónicas -p.ej. Petróleos y Minas-. Póker universitario, el nepotismo de Duque posicionó a las malas a la Sergio Arboleda; el Externado defraudó titulando a la presidenta de la Cámara de Representantes, Alejandro Gaviria politizó la rectoría de los Andes, y Brigitte Baptiste coqueteó desde la EAN con su eventual cuota burocrática.

A falta de becas, condonen la deuda educativa e hipotecaria a los mejores profesionales, y garantícenles trabajo en el sector público. Rindamos tributo a tantas madres ejemplares, que han sido «ninguneadas».

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