A comunicar lo que hace bien el sector minero
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El sector minero colombiano tiene por delante el reto de comunicar lo que hace bien, sin importar la escala (pequeña, mediana o grande), para develar los mitos que tienen los colombianos que desconocen los alcances de los procesos mineros que se viven en el día a día al interior de los proyectos.
Todo proyecto minero tiene unas etapas propias del tipo de mineral a explotar y del método de extracción. Prospección, exploración, construcción y montaje, explotación, beneficio, refinación y cierre minero involucran, a grandes rasgos, las características de un proceso minero. Vale la pena resaltar que estas etapas intervienen de manera directa y transversal con actores como el medio ambiente (agua, aire, tierra), las comunidades, los empleados (directos e indirectos) y las instituciones, y en términos generales tienen un impacto importante en las zonas en que se desarrollan. Y es en este sentido en el que deseo hacer énfasis.
Proyectos mineros con puertos integrados al mar Caribe y al Pacífico, con cierres anticipados en donde se evidencia que se preocuparon por mejorar las condiciones al momento de iniciar la explotación, impactos positivos en las comunidades cercanas por los encadenamientos productivos que alcanzan a desarrollar, protección de acuíferos, mejoramiento de las condiciones ambientales y ecológicas dentro de las áreas circundantes al título minero, saneamiento ambiental, gestión del agua, siembra de árboles con especies endémicas y nativas, son algunos de los ejemplos a mostrar y que hacen parte de la evidencia de que en el sector minero se hacen las cosas muy bien.
Pero la anterior evidencia debe salir más allá de los foros, congresos, seminarios y eventos que se desarrollan en Colombia y por fuera de ella. Debemos ser capaces y conscientes de que estamos en una nueva forma de relacionamiento con nuestro entorno (nuevas formas de comunicar y comunicarnos, y de hacernos entender y comprender), y como lo define el adagio popular, como la gallina, tenemos que “cacarear el huevo”, es decir, todos y cada uno de los colombianos deben entender que el sector minero cumple a cabalidad las condiciones mínimas exigidas por las autoridades y que, gracias a ello, somos un sector que alcanza estándares altos en la protección del medio ambiente y en el cierre minero como tal. Si evidenciamos un caso contrario, la solución es el cierre temporal de las actividades industriales y productivas.
Según la Asociación Colombiana de Minería (Acm), las empresas del sector minero han alcanzado en los últimos cinco años un acumulado de más de 10 millones de árboles sembrados, fruto del compromiso con la protección ambiental, ecológica y la producción de agua. Por ejemplo, para una densidad de 500 árboles por hectárea, estamos hablando de más de 20.000 hectáreas que se han reforestado y han ayudado a gestionar ese relacionamiento positivo de la minería con el medio ambiente.
Tenemos muchos grupos focales (comunidades, medios de comunicación, senadores, representantes a la cámara, colegios, universidades, grupos de tercera edad, entes de vigilancia y control, entre otros) por delante, para hacerlos conscientes de que la actividad minera será un foco de desarrollo para las próximas generaciones, que la actividad minera se relaciona de manera positiva con los entornos en los que se llevan a cabo los procesos industriales mineros, que regeneramos, remediamos, revitalizamos, sustituimos, protegemos y cuidamos, pero que tenemos que contarlo, tenemos que hacernos ver, tenemos que demostrar y mostrar que hacemos las cosas bien pensando en el ahora y en el futuro.