ADLE: A cumplirle al sector minero
Que la informalidad, que la estabilidad para la inversión extranjera, que la formalización, que extraer todo el oro y el carbón del subsuelo son, entre otras, las promesas de campaña del nuevo inquilino de la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella. Al parecer, le esperan buenos vientos al sector minero nacional para el período 2026-2030.
Ahora anhelamos que las ideas para conquistar nuevos electores y sectores que sufrieron durante el período presidencial de Gustavo Petro, como ocurrió con el sector minero extractivo, permitan el renacimiento de una nueva oportunidad en tiempos de transición energética, oro, carbón, minerales críticos y estratégicos, y seguridad energética durante los cuatro años que se avecinan.
No será un camino fácil, pues durante estos cuatro años se marginó a un sector tan estratégico como el minero. Se pretendió presentar a los grandes titulares mineros como los antagonistas de la película cuando, por el contrario, son aliados estratégicos, naturales y orgánicos que el presidente de la República debe tener en consideración. Son tareas urgentes para arreglar la casa minera, de manera que, con orden y determinación, se puedan sentar las bases para un mejor posicionamiento del sector minero en el escenario latinoamericano y mundial.
Es primordial generar acercamientos con el United States Geological Survey (Usgs) o con servicios geológicos estatales de Estados Unidos, que nos ayuden, de la mano del Servicio Geológico Colombiano (SGC), a convertir esa alta probabilidad de poseer riquezas en nuestro subsuelo y traducirlas en reservas minerales extraíbles que sean atractivas para los grandes capitales de inversión en exploración, sedientos de nuevos proyectos mineros de clase mundial.
Soy un convencido de que podemos ser el nuevo Black Swan de la minería mundial. Con aproximadamente US$60 millones de inversión, sentar las bases de un nuevo censo minero será primordial para que, con la ayuda de la información que reposa en las diferentes entidades del sector, en poco tiempo se tenga la cantidad exacta de personas que, a lo largo y ancho de la geografía nacional, se dedican a la actividad minera, a los diferentes tipos de minerales y a las diversas formas de extracción según el método de explotación. De esta forma se podrán diseñar las políticas públicas necesarias para llevar la minería por el camino de la formalidad, por el camino de la minería bien hecha, de la mano de las comunidades y respetando el medio ambiente.
El fast track, o viabilización de proyectos mineros que cuentan con gran cantidad de información de exploración geológica, será uno de los “mangos bajitos” para que, bajo el liderazgo del nuevo mandatario de los colombianos, estos proyectos que llevan años esperando luz verde se conviertan en la punta de lanza del sector minero nacional. Poseemos una riqueza mineral incalculable y es necesario, con responsabilidad técnica, económica, financiera, ambiental y social, acceder a estos recursos minerales necesarios para organizar la casa minera nacional. Si se toman las decisiones adecuadas, el sector minero podrá ayudar a sanear las finanzas nacionales, con alto impacto en las departamentales y municipales, tan deprimidas por el gobierno saliente.
Desde la exploración, pasando por la extracción, el beneficio, la refinación, la comercialización y el cierre minero, el nuevo presidente electo ADLE tendrá que cumplirle al sector minero y encontrar en él un aliado para sus políticas, planes y programas. Existe voluntad política por parte de ADLE, y esa será la base para empezar a cumplirle al sector minero nacional.