Las ocho tareas urgentes: Ruta minera a 2030
A pocas semanas de que en Colombia llevemos a cabo la primera vuelta de la votación para elegir al presidente que regirá nuestro destino entre los años 2026 y 2030, nuestro futuro mandatario(a) deberá prestar especial atención al sector minero como tal. La importancia estratégica de este sector es inconmensurable: el desarrollo y la calidad de vida que tenemos en la actualidad se deben, en gran porcentaje, a la exploración, extracción, procesamiento y refinación de minerales metálicos, metales base, recursos energéticos y tierras raras, que garantizan y facilitan nuestras actividades cotidianas (energía, salud, telecomunicaciones, alimentación, infraestructura, entre otros).
Contar con voluntad política para aplicar la política pública minera en ese periodo de tiempo será la clave fundamental para sentar las bases de una Ruta Minera para Colombia al 2050. Son ocho tareas urgentes en las cuales se deberá prestar especial atención para empezar a tomar la decisión de ser un país minero:
Incrementar la exploración minera (en función de recursos y reservas) para minerales como el cobre, el níquel y el oro.
Apertura de nuevos proyectos mineros (Quebradona, Gramalote, La Colosa, San Ramón, El Alacrán, Cañaverales y Sierra Azul).
Seguridad jurídica que garantice la llegada de capitales y la disminución del riesgo del capital extranjero.
Actualización del censo minero, para tomar decisiones con un mejor acercamiento a la realidad actual.
Incrementar los procesos de formalización minera y el apoyo a las empresas mineras con títulos mineros legalmente constituidos, para disminuir la informalidad.
Respaldar la extracción de carbón térmico y metalúrgico.
Disminuir la informalidad e ilegalidad en la extracción de todo tipo de minerales (especialmente el oro y la plata).
Optimización institucional: un Estado más eficiente y de frente a las realidades de los territorios.
El mundo cada día nos demuestra que las actuales tensiones geopolíticas se deben, en gran medida, a garantizar el control, acceso y monopolio de los activos mineros. Los minerales críticos, los minerales estratégicos, las tierras raras, los minerales para la transición energética, los metales preciosos (que calman la incertidumbre en tiempos de conflictos bélicos y de crisis financieras), así como los carbones térmicos y metalúrgicos, son una muestra de la importancia que ejerce el sector minero para que los países aseguren su control y acceso, y les permita un futuro seguro y sin dependencias exógenas.
Como avanza la carrera hacia la Casa de Nariño, en caso de ganar el continuismo del actual presidente, el sector minero sentirá otros cuatro años de tensiones con los grandes grupos de inversionistas extranjeros, registrará menores niveles de inversión extranjera directa, menores niveles de exploración minera, mayor informalidad e ilegalidad y una marginalización del sector que no tendrá comparación alguna.
De otro lado, en caso de que se presente un efecto péndulo y gane la actual oposición, el sector minero podrá ver altos flujos de inversión extranjera; se incrementarán los indicadores de exploración minera del subsuelo; aumentará el número de mineros formalizados (gracias al acercamiento entre los titulares mineros y los mineros que desean formalizarse), y se tendrá un sector minero protagonista de la agenda económica nacional e internacional.
El nuevo mandatario(a) de los colombianos deberá tener la capacidad de, junto con el sector minero, aprovechar el cuarto de hora que viven los minerales en el mundo; deberá pensar en la agenda país y mundo al 2050 y dar prioridad a este sector para que se materialice una nueva ruta minera que permita aprovechar la riqueza minera y distribuirla entre todos los colombianos.