Minería multilateral
A pocos días de la posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, Able, y de todo su gabinete de ministros, cobran especial atención las tareas que tendrá que solucionar la nueva ministra de Minas, María Nohemí Arboleda Arango, iniciando por garantizar la seguridad energética por el alto riesgo de un posible apagón y, no menos importante, estructurar la agenda, que prometieron en campaña electoral, de inversión extranjera directa para el sector minero. Es conocido que el peso energético en el MinMinas puede ser de 90%, mientras que el minero puede llegar a valores de 10% aproximadamente.
Lo anterior, de la mano de los organismos multilaterales y de la banca de inversión extranjera, será un ejercicio de voluntad política que deberá dar sus frutos más temprano que tarde, es decir, al final del año las inversiones en el sector minero en Colombia se espera que inicien el camino y marquen un punto de inflexión teniendo en cuenta los últimos cuatro años. Pues, según la Cepal, en su informe la IED en América Latina y el Caribe en 2026, Colombia presentó una disminución de US$2.215 millones en el periodo 2024-2025.
De la mano del Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, CAF, los Fondos de Inversión, entre otros, la nueva ministra de Minas y Energía puede lograr resultados muy positivos dada la necesidad que tiene el mercado de invertir en proyectos mineros que puedan garantizar el acceso a recursos minerales estratégicos y críticos, minerales que hacen parte del grupo de tierras raras, minerales para la transición energética y minerales para la tranquilidad financiera de la economía.
Será clave que los principales alfiles o representantes mineros para este cuatrienio que inicia tengan la plena y total convicción de que el sector minero nacional se puede convertir en un actor fundamental dentro del escenario latinoamericano y mundial. El Servicio Geológico Colombiano-Sgc, la Agencia Nacional de Minería-Anm, la Unidad de Planeación Minero Energética-Upme y el Viceministerio de Minas jugarán un papel clave en el desarrollo del sector minero. Pues, desde las definiciones de cómo se abordará el incremento en el conocimiento geológico minero del subsuelo, hasta el mejoramiento de los procesos de fiscalización, seguimiento y control, pasando por la planeación sectorial y finalizando en la definición de las políticas públicas sectoriales, todos y cada uno de los involucrados deberá tener como norte el desarrollo del sector minero, el aprovechamiento de las riquezas del subsuelo para generar crecimiento económico y desarrollo en las regiones donde se extraen estos minerales.
Un nuevo y mejor relacionamiento de lo público con todos los actores (pequeños, medianos y grandes mineros) será fundamental para que entre todos los grupos de relacionamiento sectorial podamos ser el ejemplo a seguir en la minería de América Latina. Tenemos los recursos y reservas minerales por explotar, por añadir valor y este nuevo gobierno tiene plena certeza de que el sector minero será la base para construir otro relacionamiento a mediano y largo plazo. Tenemos ejemplos claros en nuestros países vecinos: ellos lo han hecho y la tarea no es compleja. Chile, Brasil, Perú y México nos servirán como faros mineros para convertirnos en una potencia minera que renace, una potencia minera que, de la mano de los organismos multilaterales y con voluntad política, seremos capaces de ver la luz al final del túnel. 48 meses pasan muy rápido; amanecerá y veremos.