Analistas 17/03/2026

Plan estratégico para el café

Guillermo Trujillo Estrada
Analista cafetero

El gerente de la Federación de Cafeteros afirmó en una columna en este mismo diario, que el gremio diseñó un plan estratégico y que solicita al próximo gobierno y al nuevo congreso, que pongan los instrumentos del Estado.

Leerla genera una verdadera alarma y deberán explicar al país el absurdo de lo propuesto, que va en contra de los productores federados. Ellos pagan la contribución cafetera y tienen todo el derecho a exigir la defensa de sus intereses y derechos. El ministro de hacienda -como rector de la política cafetera- deberá explicar este despropósito, lo mismo que las directivas cafeteras, que supuestamente lo aprobaron.

La meta de 20 millones de sacos para 2030 fue acordada hace años con el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas; más bien, la Federación debería responder por la razón del incumplimiento.

Menciona tener diseñada la ruta para ampliar la frontera hacia la franja de 800 a 1.200 metros sobre el nivel del mar, para cumplir la meta. Ante esta propuesta, los 550.000 federados, deberían protestar airadamente, ante el atropello del cual son víctimas, cuando el gerente propone cambiar de sitio la caficultura hacia territorios y tierras que no son de su propiedad, desconociendo absolutamente las necesidades de quienes hoy producen el café y pagan al gremio para que trabajen por su bienestar. Ya mismo deben protestar -y si no los escuchan- con su voto deben cambiar las directivas cafeteras que los están traicionando, en las elecciones de septiembre próximo.

La no mención de los actuales campesinos cafeteros -todos pequeños y llenos de necesidades- corrobora que no parecen el objeto del trabajo del actual gerente. Ya se demostró en el gobierno de Juan Manuel Santos, que pudieron doblar la producción de siete a catorce millones de sacos, en su propia tierra, con la mano de obra de la familia, gracias al apoyo que recibieron para renovar con nueva variedad, aumentando el número de árboles por hectárea, apoyados con crédito y asistencia técnica. Ellos mismos lo pueden lograr en las laderas de las tres cordilleras, renovando e inclusive, aumentando el cultivo en su propio predio, e incrementando la productividad que es muy baja, de 17 a 25 sacos por hectárea, y alcanzarían sin problema los mismos 20 millones de sacos.

Pretender trasladar la caficultura a otros territorios y otras propiedades sería una desviación de recursos por parte de la Federación; la ley dice que sólo se pueden destinar para beneficio de los que aportan la Contribución Cafetera. Además, propone dedicar los recursos de Cenicafé a investigar especies que se puedan sembrar de cero a 700 metros, mientras sus agremiados presentan necesidades de nuevas variedades que garanticen en la montaña mayor producción por árbol.

Más valdría en momentos de crisis -con una reducción del precio internacional de más de 30% y de la producción de 36% al mes de febrero- explicarles a los cafeteros porqué la administración se negó a impulsar una política de protección del precio, como insistí desde el año pasado, que daría mejor uso a los recursos ahorrados en el Fondo de Estabilización de Precios, mientras el gerente prefiere gastarlos en fertilizantes; el problema es el precio interno que se ha reducido en cerca de 35%, en los últimos seis meses.

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