Analistas 20/01/2026

“Sabemos lo que hacemos” II

Guillermo Trujillo Estrada
Analista cafetero

Repito este título porque fue el slogan del congreso cafetero y posteriormente el texto de cuñas de radio, que no parece un lema para los cafeteros, sino mas bien, un mecanismo de defensa de la administración. Resulta muy extraño, por cierto, pues más parece un mensaje destinado a esos delgados que pudieran estar desconfiando en muchas de las propuestas y medidas -no por lo novedosas, pero sí por la sinrazón de muchas de ellas- que menosprecian el capital social que han construido los cafeteros.

“Sabemos lo que hacemos” no puede significar un anuncio de 14,9 millones de sacos de producción, y un mes después cerrar el año con 13,67 millones de sacos. Esto hace perder la confianza de los agentes del mercado sobre las cifras de la Federación de Cafeteros.

“Sabemos lo que hacemos” debe ser reconociendo que el café colombiano es un commodity y que si bien, se debe apoyar los cafés de especialidad, pero, el problema es de otra dimensión cuando se informa que fueron sólo 43.000 sacos.

“Sabemos lo que hacemos” no puede ser anunciando con bombos y platillos los resultados de las empresas tradicionales del Fondo Nacional del Café y de la Fedecafé y evitando mencionar la crisis de Expocafé, la exportadora privada de los cafeteros. Además, se hace alarde sobre los resultados de Almacafé, cuando la mayor parte de sus ingresos provienen del Fondo y sus utilidades pueden provenir de un alto cobro por los servicios.

“Sabemos lo que hacemos” no significa que el gerente ataque al gobierno -así tenga la razón en el argumento- cuando su función es administrar el Fondo Nacional del Café, que preside el Ministro de Hacienda y está a pocos días de negociar un nuevo contrato de administración.

“Sabemos lo que hacemos” no da licencia para afirmar frente a los delegados al Congreso Cafetero: “No olviden que al Fondo no le prestan plata, es a la Federación a la que le prestan plata”, cuando la realidad es lo contrario, la Federación de Cafeteros si no administrara el Fondo no tendría con que poner un telegrama, afirmaba un dirigente cafetero.

“Sabemos lo que hacemos” no significa que se puedan utilizar los recursos del Fondo Nacional del Café para fomentar el cultivo en otros pisos térmicos. La ley es muy clara en que sólo se pueden utilizar los dineros para beneficiar a los cafeteros que aportan los recursos, ubicados casi en su totalidad por encima de 1.200 metros sobre el nivel del mar.

“Sabemos lo que hacemos” significaría revisar la política de invertir recursos en centrales de beneficio -que han demostrado su inutilidad- y centros de industrialización que ilusionan a unos pocos, otorgan éxito a muchos menos y consumen recursos innecesariamente, que deberían ser para todos los cultivadores.

“Sabemos lo que hacemos” significaría que en el momento en que el Fondo ha recibido más recursos por contribución cafetera, utilidades de la fábrica y regalías de Procafecol -y como los productores completaron cinco años de excelentes precios-, éstos deben orientarse a preparar programas para la destorcida en producción y precios, que ya se inició. Según los cálculos, los ingresos por estos tres conceptos se deben acercar a $600.000 millones y los bienes públicos cafeteros costaron $381.489 millones.

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