Analistas 03/02/2026

“Sabemos lo que hacemos” III

Guillermo Trujillo Estrada
Analista cafetero

A raíz de los planteamientos que se han venido haciendo sobre el nuevo rumbo que la administración actual de Fedecafé pretende darle a la institución, que la aleja de su principal y fundamental objetivo: servir de instrumento y medio para buscar el bienestar de las familias productoras. Ahora se quiere dar prioridad a un esfuerzo de reestructuración, ponderando ante todo el asemejarla a un conglomerado empresarial, desconociendo su naturaleza y misión de ser una organización gremial al servicio de las cientos de miles familias cafeteras.

Esa misión es indeclinable como lo expresa el informe de la Comisión de Ajuste del sector, conocido como el Libro Verde, en el que se define que “El café más que un producto agrícola de exportación es ante todo un tejido social, cultural, institucional y político que ha servido de base para la estabilidad democrática y la integración nacional. Esta actividad representa el corazón de la sociedad rural colombiana ofreciendo una oportunidad de trabajo, de ingreso y de subsistencia a millones de compatriotas en áreas donde no existe alternativa viable.”

Al cambiar la misión colectiva y gremial establecida para la Fedecafé se pone en riesgo el futuro de la caficultura. Ahora nos quiere hacer creer la administración que "sabe lo que hace” cuando pone en marcha una aproximación idealizada y fantasiosa del sector. Miremos que significa realmente que es saber lo que beneficia al cafetero.

“Sabemos lo que hacemos” significa entender que 97% de los cafeteros, 534.000 familias, poseen menos de cinco hectáreas y ocupan 76% del área total, conformando la base del tejido social del campo colombiano- en las laderas de las tres cordilleras, en una actividad que primero que todo es una forma de vida, una fuente de bienestar.

“Sabemos lo que hacemos” es entender que para los pequeños cafeteros el determinante para crecer no es el tamaño del predio, sino el tamaño de la familia que trabaja la tierra. Por lo tanto, la tarea es renovación, aumentando el número de árboles por hectárea. Por ser una economía familiar el problema no es de rentabilidad, porque el costo es el mismo cafetero que convierte su trabajo en granos de café, para conseguir su sustento.

“Sabemos lo que hacemos” cuando aceptamos que la Federación de Cafeteros es uno de los casos de acción colectiva más exitosos del mundo, consiguiendo el bienestar de miles de productores que, individualmente no podrían alcanzarlo, más que un negocio constituye un modelo social.

“Sabemos lo que hacemos” cuando aceptamos que existe, en la misma actividad, una forma de explotación que pertenece a 1% de los productores - que en 112.000 hectáreas desarrollan un modelo empresarial como el que propone el gerente- pero con enormes dificultades, cada día más afectado por el progreso que deja sin mano de obra a las grandes fincas.

Y, no “sabemos lo que hacemos” cuando proponemos transformar la actividad en agribusiness, romper la ladera con terrazas para mecanizar -pero deteriorando el suelo-, pretender trasladar la caficultura a otros pisos térmicos, construir centros de industrialización para ilusionar a campesinos sin capacidad de comercialización, y construir centrales de beneficio que no se requieren, como está demostrado por los resultados.

TEMAS


Fedecafé - Bonanza cafetera - Sector agricola