Analistas 01/08/2026

El servicio exterior

Gustavo Moreno Montalvo
Consultor independiente

El servicio exterior de Colombia requiere revisión. Se ha intentado hacerlo más profesional y suprimir la práctica de ofrecer puestos bien remunerados en contraprestación por afinidad política, por amistad o por aportes a campañas políticas. Sin embargo, la tendencia a lo inaceptable ha prevalecido. La situación se agravó bajo G. Petro, con la designación de personas poco idóneas en las embajadas, y la remoción de muchos cónsules antes de elecciones.

El problema radica en la escasa orientación del país hacia el mundo. A. López M. anotó hace medio siglo que “Colombia es el Tíbet de Suramérica”. Las cosas han cambiado poco, pese al enorme crecimiento del comercio internacional y las comunicaciones. La balanza de pagos pone la anomalía en evidencia: el primer producto de exportación es el petróleo y sus derivados, sin ser Colombia un país petrolero, y la segunda fuente de divisas son las remesas de los colombianos en el exterior a sus familiares. La canasta exportadora no refleja disposición a aprovechar oportunidades.

El mundo hoy es complejo: EE.UU., adalid de la democracia en la posguerra, ha regresado al enfoque preconizado por Calvin Coolidge: “la ocupación de América son los negocios” (the business of America is business, en inglés), y ha socavado los vínculos con sus aliados tradicionales. Mientras tanto, China e India crecen rápido. La primera, con sistema político totalitario y economía mixta, es el actor más importante del comercio mundial; su economía es menor que la de EE.UU., pero su población es cuatro veces la estadounidense. La segunda es pobre, pero tiene tecnología; su democracia condena por ley las castas sociales desde hace ocho décadas, pero no las ha podido erradicar. Rusia tiene un desempeño económico mediocre desde hace medio siglo, pero es potencia nuclear. Hay casi 200 países, muy diversos en tamaño, nivel de ingreso y sistema político. Por ello, las organizaciones multilaterales son de eficacia limitada. La agricultura está protegida en general. El planeta está polarizado, en parte por flujos de minorías que causan fracturas sociales no anticipadas en los lugares de destino. En Latinoamérica, Venezuela ofrece una oportunidad para Colombia; Cuba puede ofrecerla más adelante: está a punto de colapsar y luego deberá resucitar. La región tiene escaso papel en la atención a las grandes tareas que atañen a todos: neutralizar la contaminación, financiar el envejecimiento y hacer la transición a la era digital; debe prepararse para asumirlo.

El mundo exige profesionalizar el servicio exterior, con la flexibilidad necesaria para adaptar estrategias, procesos y estructura a un escenario cambiante, con selección eficaz, capacitación permanente, mejor tecnología para hacer la tarea, y seguimiento sistemático. Tiene prioridad diversificar la canasta exportadora, evento detonador para crecer el ingreso. Este objetivo exige estudiar oportunidades y hacer una gestión acertada. Se debe impulsar la educación sobre geografía, historia, política, economía y sociedad del resto del mundo, para que toda Colombia abra su mente. Los empresarios, por su parte, deben organizar misiones para entender oportunidades y retos.

La integración política de los países andinos es el reto con mayor impacto potencial. Exigiría instituciones públicas eficaces. Los beneficios de mayor ámbito para el libre flujo de bienes y trabajo serían enormes. La tarea de entrar al mundo desborda ideologías.

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Política - Gustavo Petro - Estados Unidos