ChatGPT vs Claude: ¿Cerrando la brecha?
miércoles, 15 de julio de 2026
Hernán David Pérez
La semana anterior OpenAI presentó GPT-5.6 y la nueva experiencia ChatGPT Work, la cual es una nueva interfaz de usuario, denominada “modo work”, que ofrece una nueva forma de interactuar, evolucionando del modo chat a un trabajo agéntico; mientras el modo Chat responde preguntas, busca información y ayuda a desarrollar ideas, Work investiga, utiliza herramientas, trabaja sobre documentos y datos, ejecuta tareas de varios pasos y produce materiales terminados.
Para comprender mejor este movimiento, es clave visualizar el entorno competitivo del tráfico web: En enero de 2026, Similarweb situaba la distribución del tráfico de IA en 64.5% para ChatGPT, 21,5% para Gemini, y 2% para Claude; unos meses después, en junio de 2026, las cifras cambian drásticamente: respectivamente, 53,9%, 27,9% y 9,2%, en un mercado con aproximadamente 10.000 millones de visitas. En este corto periodo, Claude ha multiplicado su participación en el tráfico web por 4.6, un crecimiento que coincide con el lanzamiento de Cowork y con su fortalecimiento como plataforma para trabajo profesional.
Desde esta perspectiva, ChatGPT Work puede interpretarse como una respuesta competitiva al terreno que Anthropic había comenzado a ocupar. OpenAI reorganiza ahora sus capacidades en una segmentación mucho más clara: Chat conversa; Work investiga, ejecuta y produce materiales terminados; Codex desarrolla software. Es una arquitectura que guarda una clara semejanza con la división de Anthropic entre Claude, Cowork y Claude Code.
La principal novedad de Work no está en incorporar funciones que ChatGPT no tuviera, sino en reorganizar capacidades existentes bajo un modo de uso específico. Investigación, análisis de datos, creación de documentos, conectores y ejecución de tareas ya estaban presentes; Work las integra dentro de una experiencia diseñada para delegar trabajos completos, no solo para obtener respuestas.
Más allá de las implicaciones competitivas de este movimiento, quedan varios mensajes clave:
- La IA agéntica dejará de ser una capacidad especializada para convertirse en una competencia básica de trabajo. Así como durante años fue necesario asegurar que los equipos dominaran herramientas de ofimática como Microsoft Office o Google Workspace, ahora será necesario enseñarles a delegar, supervisar y validar trabajos ejecutados por agentes de IA.
- La IA agéntica cambiará progresivamente el rol de las personas: menos tiempo dedicado a ejecutar tareas repetitivas y más tiempo a definir objetivos, supervisar resultados, gestionar excepciones y tomar decisiones.
- Muchas empresas operan con procesos poco estandarizados, datos fragmentados y un alto número de excepciones resueltas informalmente por las personas. Ese modelo limita el trabajo agéntico. Para delegar procesos completos a la IA será necesario aumentar la estandarización, mejorar la calidad de los datos y definir reglas claras de intervención. Incorporar agentes sobre procesos mal diseñados no elimina sus problemas; puede reproducirlos con mayor velocidad y a mayor escala.
La IA agéntica vuelve a poner sobre la mesa una deuda histórica de las empresas: estandarizar procesos que durante décadas han dependido de excepciones, conocimiento informal e intervención humana.