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IA: ¿Reskilling o adaptabilidad?

Hernán David Pérez

La IA está cambiando profundamente el mercado laboral, y la gran pregunta que se hacen los trabajadores, independientemente de su nivel jerárquico, es si realmente están preparados para afrontar los cambios que se avecinan. La respuesta tradicional a este desafío ha sido enfocarse en el reskilling, es decir, el reentrenamiento en las habilidades que demanda el nuevo entorno impulsado por IA.

Sin embargo, limitar la discusión únicamente al reskilling puede ser insuficiente. En un reciente artículo publicado en Fast Company, Vivienne Ming usa como ilustración histórica el caso de la reconversión de la industria naval alemana de posguerra hacia el sector automotriz. Allí plantea que, en el caso de los operarios, “se trató de una transferencia lateral; el trabajo repetitivo de la cadena de montaje era análogo al trabajo repetitivo del astillero. Estaban cambiando un conjunto de problemas bien definidos por otro”.

Caso contrario, el de los trabajadores altamente cualificados de nivel gerencial, el cambio de una industria casi única como la construcción naval a una industria más estandarizada y orientada a procesos repetitivos como el ensamble de automóviles fue mucho más difícil. En palabras de Ming, estas personas “carecían de las habilidades de metaaprendizaje -la adaptabilidad fluida y la comodidad con la incertidumbre- necesarias para afrontar un cambio fundamental en su contexto profesional”.

Finalmente, los miembros de las familias fundadoras de las empresas se adaptaron fácilmente al mundo de la posguerra, al provenir de “un entorno que cultivaba la adaptabilidad y el pensamiento estratégico de los que carecían los gerentes desplazados, heredando un capital humano que los preparó para el cambio”.

Más allá de la exactitud histórica del caso, el ejemplo resalta un elemento fundamental para los momentos actuales: no basta con tener las nuevas habilidades, también es necesario haber desarrollado las capacidades para adaptarse al cambio, de las cuales deseo destacar cinco: (i) la transferencia de habilidades es el puente entre el pasado y el futuro laborales. No toda transición exige empezar de cero. Una parte central de la adaptabilidad consiste en recombinar capacidades existentes en otros roles o sectores y transferirlas hacia las nuevas oportunidades; (ii) la liquidez financiera es una capacidad fundamental, pues permite sostener la búsqueda, evitar decisiones desesperadas y absorber el costo temporal del cambio. En muchas economías, este respaldo viene de los seguros de desempleo y de los ahorros de cesantías, pero se debe ir más allá y generar, en la medida de lo posible, ahorros adicionales; (iii) la red de contactos como capital relacional para detectar y activar oportunidades; (iv) el espíritu emprendedor, como capacidad para explorar nuevas trayectorias de desarrollo profesional; y, finalmente, (v) la flexibilidad cognitiva para reaprender y desaprender. Es la capacidad de reconstruir la nueva configuración personal frente al nuevo entorno, incluso dejando atrás los elementos relacionados con el ego.

Al final, no es solo pensar en “qué habilidades hay que aprender”, sino, además, en “qué tan bien se puede navegar la transición tecnológica”, independientemente de si se enfrenta una pérdida de empleo o cambios en la forma de ejercer el rol actual.

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