La teoría del internet muerto
miércoles, 14 de octubre de 2026
Hernán David Pérez
“Gran parte del contenido de internet supuestamente creado por humanos es generado, en realidad, por redes de inteligencia artificial en colaboración con personas influyentes en los medios -pagadas y encubiertas-, con el fin de fabricar consumidores para una gama creciente de productos culturales recién normalizados”. En esencia, esta era la teoría conspirativa del “internet muerto”, que surgió a inicios de 2021 en un foro de discusión subrepticio llamado Agora Road, en tiempos previos al despliegue masivo de la IA que comenzó a finales de 2022. Cinco años después, una teoría que parecía propia de la conspiración comienza a encontrar coincidencias con la realidad. Un reciente estudio de Cloudflare, empresa de infraestructura en la nube, es contundente:
- 75% del tiempo dedicado a las búsquedas migró a la IA. • Las búsquedas de agentes de IA han crecido 1.700%.
- 52% de las búsquedas corresponde a entrenamiento de IA.
Otros estudios muestran la perspectiva desde la creación:
- La agencia estadounidense de marketing digital Graphite reveló que el número de artículos publicados en internet generados principalmente por IA es prácticamente igual al número de los escritos por humanos.
- La revista Nature ha revelado que entrenar modelos de IA con textos generados por la propia IA hace que estos produzcan rápidamente incoherencias, y podría frenar el avance de los grandes modelos de lenguaje (LLM) a medida que se agotan los datos de entrenamiento de origen humano.
Estos fenómenos comienzan a crear un círculo vicioso: (i) los agentes reemplazan las visitas humanas, reduciendo el tráfico hacia los productores de contenidos; (ii) se debilita la monetización y, con ello, los incentivos para crear contenido original; (iii) aumenta la producción de contenido sintético, barato, replicable y falto de originalidad; (iv) la IA reutiliza contenido de IA, con lo cual este se homogeneiza y se degrada la calidad de la información; y (v) el poder de seleccionar las alternativas de compra se desplaza de la persona hacia el agente de IA que representa al consumidor, por lo que los contenidos se deben orientar a convencer a los agentes de IA más que a las personas, lo que empobrece aún más su calidad y pone en entredicho el negocio publicitario tal como lo conocemos hoy.
Una muestra cercana de la paradoja de la homogeneidad del contenido: muchas de las publicaciones en redes sociales, e incluso las presentaciones empresariales, ya tienen el halo “Claude”, todas cortadas por la misma tijera en términos de colores, fuentes y diagramas. Progresivamente, y con el fin de preservar el internet para uso de las personas, vamos a ver más sitios que bloquean el acceso a agentes de IA y una mayor presencia de certificaciones de “contenido generado por humanos”. La gran pregunta es si esto será suficiente para proteger el modelo económico que sustenta el internet de hoy. La paradoja es que la IA depende del conocimiento humano para desarrollarse, pero su expansión está comenzando a debilitar los incentivos económicos para producirlo de manera original. Un internet donde las máquinas crean contenidos, los consumen y toman decisiones puede terminar siendo un internet con mucha más información, pero con menos conocimiento creado por humanos.