Analistas 01/02/2022

Una nube llena de oportunidades

Hugo Díaz Luna
Profesor INALDE Business School

La ley de “Demi” Moore, la cual indica que los humanos no somos capaces de apropiar ni la mitad (por eso la palabra francesa Demi) de la tecnología que tenemos a nuestra disposición, es incluso optimista para la realidad empresarial en los entornos latinoamericanos, pues todavía las organizaciones tradicionales no aprovechan todos los adelantos como una oportunidad para optimizar las estrategias corporativas hacia eficiencias internas en sus procesos o externas hacia el mercado.

Como consecuencia de la pandemia, hemos aprendido la bondad de las capacidades tecnológicas realizando reuniones, clases, presentaciones, lanzamientos de productos, ferias, audiencias legales, entre muchas otras actividades empresariales mediante la virtualidad. Todo ha sido posible por la evolución de una de las tecnologías que hace un tiempo empezó a transformar sectores e industrias y que ahora está cambiando la cultura de trabajo de la mayoría de las empresas: el cloud o la nube, que, en principio, se puede definir como la capacidad de acceder a la tecnología y aplicaciones empresariales a través de internet.

Antes de 2020, muchas empresas se negaban a la oportunidad del teletrabajo, seguramente por creencias o comportamientos orientados a lo presencial; no se exploraban oportunidades para cambiar algunos prejuicios. Recuerdo el caso muy cercano de una empresa mediana integradora de servicios tecnológicos, a la cual le parecía un sacrilegio promover cualquier idea relacionada con el trabajo remoto, incluso cuando los costos anuales de la presencialidad se aproximaban a US$100.000. Al ver su postura radical, mi recomendación fue que se dieran la oportunidad de revisar una idea diferente y que los colaboradores pudieran aprovechar la virtualidad. Solo lo hicieron en la pandemia y hoy gozan de un esquema híbrido cuyo costo es inferior cuatro veces la cifra anterior y el balance familia-trabajo muy superior, con patrones de productividad realmente superlativos. Seguramente este tipo de casos son conocidos para cualquier directivo y hoy hemos construido una creencia más abierta al trabajo híbrido. El modelo tecnológico detrás de estas facilidades ha crecido de forma exponencial por la apuesta decidida de gigantes digitales hacia la nube como Amazon Web Services, Google Cloud Platform o Microsoft Azure. Estas tecnologías han ayudado a transformar, incluso, los modelos de negocio “como servicio” o “as a services”, para atender cualquier necesidad empresarial de manera inmediata sin la necesidad del montaje de una infraestructura tecnológica en una organización. Un ejemplo de esto es el uso de las conferencias en Zoom, donde solo se necesita el dispositivo de acceso como computador, tableta o smartphone para gozar de un mundo de interacciones como las descritas, motivando intensamente la ubicuidad empresarial.

Pero, ¿cómo lograr un cambio cultural para aprovechar la nube? Para usufructuar el modelo nube hacia la productividad y un balance empresa-familia, es recomendable evitar una cultura exclusivamente orientada al corto plazo o de resultado sino complementarla de forma continua, con una cultura de aprendizaje para ver un mundo diferente. Pequeños experimentos pueden ser vitales para saber el foco de los cambios. Asimismo, es necesario diseñar organizaciones orientadas a las personas. Esta disposición es vital para que las experiencias y expectativas humanas sean integras en los objetivos corporativos y de cada individuo.

Finalmente, cada vez es más necesario no cumplir o alejarse de la ley de “Demi” Moore, para así aprovechar las tecnologías como oportunidades para optimizar procesos internos como la ubicuidad, mejorar la experiencia de las personas o encontrar nuevas fuentes de ingreso hacia el futuro como los modelos “as a services”.

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