Apurar y comunicar para evitar apagón
Colombia enfrenta una de sus mayores crisis en medio siglo, las condiciones del entorno energético podrán exacerbarlas aún más. Las dificultades vividas durante el apagón 92-93 lucirán chicas comparadas con las que podrían presentarse, no solamente en enero próximo, sino, además, por periodos durante los próximos cinco años. Estas, no son circunstancias sorpresivas ni cisnes negros (los terremotos si lo son), sino la falta de comprensión y planeación de un sistema energético complejo. No ha existido orientación ni liderazgo en el sector, sino, predominio de: gobernantes despistados, instituciones arrogantes y desconocedoras, gremios poderosos y desmedidos, tanques de pensamiento capturados, academia perdida y medios que desinforman. Mientras tanto, la sociedad y las empresas externas al sector se ven postradas, resignadas y expectantes.
Hemos desaprovechado - no solo cuatro, sino ocho años-, principalmente desde cuando se produjo la catástrofe de Hidroituango. Desde ese entonces, planteamos iniciar inmediatamente la construcción de unos cientos de MWs solares y eólicos, incluyendo Generación Distribuida (GD); y, seguidamente, planificar la expansión del sistema (Portafolio, Julio 9 de 2018). Esto no tuvo eco, en contra del país económico y de los más pobres. De haberse hecho la tarea, nos hubiésemos evitado la pérdida de unos cinco billones de pesos de la “opción tarifaria” y también los alto precios de electricidad que hoy sufrimos.
Ahora, con el sol a la espalda, tenemos que luchar para lograr más capacidad (lo posible), pues el tiempo es cortísimo. No es responsable afirmar que “no sabemos si habrá desabastecimiento”. En este campo, la técnica de escenarios es de gran valía. Como estamos enfrentando un Niño severo, con “casi certeza” de ocurrencia, es menester: 1) instalar y completar la mayor infraestructura posible para evitar el “desabastecimiento” (puede lograrse mucha solar y transmisión antes de 6 meses); 2) prepararnos con premura para sobrellevarlo de la mejor manera posible (buscando el compromiso de la ciudadanía y las empresas); y 3) adelantar acciones que nos ayuden a lidiar - a menor costo - otro desabastecimiento que podría presentarse en los próximos 4 años o antes (es posible instalar 2.5 GW eólicas en el corto plazo). Si no ocurre apagón, también ganamos, por la ampliación de la capacidad y la reducción de los precios de electricidad.
En las condiciones actuales, muchas de las propuestas de los diferentes grupos de interés del sector (como la construcción de grandes térmicas) no resolverían los problemas de desabastecimiento y, con certeza, nos apartarían de lo que debemos hacer en los próximos 4 a 8 años y más allá. Adicionalmente, condenarían al sector a pagar nueva capacidad que llegaría cuando no se requiere, permaneciendo ociosas por décadas. El sistema asumiría, entonces, altos costos de operación, mayor inseguridad y menos sostenibilidad, produciendo daño a la economía y la sociedad, atrasándolas y empobreciéndolas.
Por el contrario, como este es el cuarto gobierno que propone una transición energética, y los anteriores han sido vacilantes y negligentes, a la presente administración le corresponde insistir, comunicar, explicar e implantar de manera amplia (estilo Ostrom). Al plan del gobierno, agregándole la culminación de infraestructura energética e inversión en GD, hay que dotarle gerencia y metas, pues por lo manifestado por presidente, el encargo que se le dio al vicepresidente y lo expresado por la ministra, hasta podríamos salir bien librados de la crisis.
Es menester prepararse para lo peor, trabajando sin descanso 24/7 con todos los colombianos. Nadie sonreirá pronto, pero en el mediano plazo todo podrá será más promisorio.