Analistas 17/01/2026

No más daño a la política energética

Isaac Dyner
Universidad Jorge Tadeo Lozano Investigador emérito Minciencias

Al cierre del 2025, los dos últimos presidentes colombianos manifestaron, sin equívocos, sus reiterados apoyos a la transición eléctrica. Mientras que Duque lo hizo en Portafolio (4/11/2025), Petro lo declaró en la cumbre de la Celac. Si bien ambos expresan acuerdos a este respecto, existen profundas divergencias en lo concerniente a la política de los demás energéticos, como en el caso de la extracción y exportación de hidrocarburos y gas.

Este tema merece ampliarse. Hay evidencias claras y contundentes de que para un país como Colombia es beneficiosa y necesaria - desde el una perspectiva social, económica y ambiental - una transición eléctrica hacia 100% renovables en el cortísimo plazo. No obstante, es diferente cuando se considera lo no económicamente “electrificable”, en el corto y/o mediano plazo, como es el caso del transporte masivo de pasajeros y carga (falta de sistemas férreos); y, más aún, de industrias como la cementera y acería - esto, nos tomará décadas. Preocupa, entonces, que la ideología lleve a políticas erróneas.

Es inexplicable, entonces, que, sin alternativa alguna, y ante la urgencia de nueva capacidad eléctrica, este gobierno siga tardándose en convocar subastas de contratos - a unos 15 años - de “electricidad renovable”. Ellas, además, requieren complementarse con “electricidad firme” que puede provenir de repotenciaciones hidroeléctricas, geotermia, biomasa y baterías. Estas iniciativas, de hacerse adecuadamente, no solo nos llevarían rápidamente a la reducción de costos de generación, si no, además, que nos daría tiempo para ajustar el mercado, conjuntamente, asignándole la función adecuada al Cargo por Capacidad para que todo opere correctamente.

Puesto que, aunque coincido plenamente con la crítica a este mecanismo, expresada recientemente por Fernando Barrera (ex Creg) en evento de Asocodis, considero que la subasta programada no tiene sentido y profundiza los problemas existentes.

Es de anotar que quienes asesoran a los gobiernos y empresarios siguen confundiendo al sector proponiendo soluciones inocuas que perpetúan y profundizaran las dificultades. El libro Transición Necesaria (Dyner y otros, 2025) - que coincide con otros comentaristas - propone salidas a la crisis que se anuncia de desabastecimiento eléctrico. De todas formas, con márgenes estrechos, será menester intervenir precios, cuando ellos se ubiquen muy por encima de costos eficientes. En Colombia, como en cualquier lugar, los empresarios deberían comprenderlo, pues cuando se privatizó este servicio estratégico hace 35 años, la premisa fundamental era que con competencia y regulación se lograría menores precios y más innovación para beneficio de los consumidores.

La política eléctrica ha fallado pues sufrimos precios superiores al promedio Latinoamericano y Mundial. Además, como también, porque entre los siete países Latinoamericanos que pertenecemos o están en proceso de vincularse a la Ocde (México, Costa Rica, Perú, Brasil, Argentina, Chile y Colombia) ella ha contribuido a que tengamos los más bajos indicadores per cápita de consumo eléctrico (además de altísima pobreza energética) y PIB, así como los peores índices de desarrollo humano (IDH), Gini y desempleo. Igualmente, fuimos los que más lentamente incorporamos renovables (que son más baratos) en el periodo 2013-2023. Para una industria eléctrica de reducidos márgenes, las oportunidades se encuentran en la certidumbre (contratos) y volúmenes, ¡nada mal!

Así, pues, en el corto tiempo que resta, en lugar de discursos, la administración deberá enfocarse en la ejecución: convocando subastas de electricidad, tramitando activamente permisos y licencias; al igual que, facilitando la puesta en marcha de los diferentes proyectos en construcción, y si queda tiempo, promoviendo discusiones con especialistas mundiales de primera línea.

Al próximo gobierno le corresponderá, entonces, desarrollar cuidadosamente la transición energética, trazando un camino visionario y sostenible, teniendo como centro a la sociedad en su conjunto, y entendiendo que el sector es impulsor de desarrollo económico y bienestar.

El país debe escuchar lo expresado por otros: “Latino América puede lograr una transición energética segura, económica y rápida” (IEA, 2024); “Aún si el cambio climático no es su prioridad, debería estar entusiasmado con el prospecto de energía barata, abundante y limpia y el prospecto de mejorar la vida de miles de millones de personas de los países en desarrollo” (The Economist, 6/11/2025); “Los paneles generan (en el sur global) inmensos ahorros para las personas y los negocios” (The Economist, 6/11/2025).

Cómo las mega baterías están destrabando una revolución energética (Financial Times 13/10/25); “Las energías renovables no dominarán solo por su costo”, Paul Krugman (9/11/25), premio Nobel; “avances en baterías… hacen (al gas) cada vez más obsoleto” (The Economist, 6/11/2025).

¡Así, entonces, no merecemos ubicarnos en los últimos lugares de un grupo cada vez más amplio de países que progresan!

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