Analistas 19/08/2023

Entretenimiento artificial

Javier Villamizar
Managing Director

En la era digital en constante evolución, la inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser una herramienta poderosa y disruptiva en una amplia gama de industrias. Una de las áreas donde su influencia está siendo cada vez más evidente es la industria del entretenimiento, específicamente en la producción de películas y programas de televisión.

La creciente prevalencia de la IA generativa plantea desafíos significativos para actores, escritores, extras y otros profesionales del medio, así como para la protección de los derechos de propiedad intelectual y de imagen.

La IA generativa, alimentada por algoritmos avanzados y grandes conjuntos de datos, tiene la capacidad de crear contenido original de manera autónoma. En la producción cinematográfica y televisiva, esto se traduce en la posibilidad de crear guiones, generar escenarios, diseñar personajes e incluso recrear rostros y cuerpos humanos con una precisión sorprendente.

A medida que los estudios de producción buscan formas más eficientes y económicas de desarrollar contenido, la tentación de recurrir a la IA para reemplazar roles humanos se vuelve más atractiva y genera tensión en la industria como se ha evidenciado con la reciente huelga de escritores y actores miembros de los sindicatos SAG y Aftra en Estados Unidos.

Históricamente, la sustitución de mano de obra humana por tecnología ha sido un fenómeno recurrente. Por ejemplo, en la Revolución Industrial, la introducción de maquinaria automatizada en la manufactura reemplazó a artesanos y trabajadores manuales, transformando radicalmente la naturaleza del trabajo. De manera similar, la IA generativa plantea una amenaza existencial para los actores y escritores, ya que podría reemplazar sus roles en la creación de contenido.

Uno de los aspectos más preocupantes es el uso de la IA para generar rostros y cuerpos humanos virtuales, que podrían ser utilizados para crear personajes en películas y programas de televisión sin la necesidad de contratar actores reales. En un mundo donde la IA puede imitar la expresión y las emociones humanas con sorprendente precisión, ¿deben los actores preocuparse por ser reemplazados por versiones virtuales de sí mismos?

Otro desafío surge en relación con la propiedad intelectual de los guiones y las obras literarias. Si los estudios de producción utilizan guiones escritos por humanos para entrenar modelos de IA generativa y luego utilizan esos modelos para crear nuevas producciones, ¿quién tiene derecho a reclamar la autoría de esas obras resultantes? ¿Deberían los escritores originales recibir crédito y compensación por su contribución al desarrollo de la IA generativa?

Igualmente, si la IA puede generar imágenes fotorrealistas de personas que nunca existieron, ¿cómo se protege el derecho de una persona a su propia imagen? ¿Puede alguien ser retratado en una película o programa de televisión sin su consentimiento, incluso si su imagen fue generada por una máquina? Estas preguntas plantean preocupaciones legales y éticas que deben abordarse de manera integral.

Para enfrentar estos desafíos, es esencial establecer un marco legal y ético sólido que proteja los derechos de los profesionales de la industria del entretenimiento y garantice una compensación justa por su trabajo y contribución a la creación de modelos de IA generativa. Al igual que los artistas reciben regalías y residuales por su trabajo en producciones tradicionales, los actores, escritores y otros profesionales deberían recibir una compensación equitativa por permitir que sus obras y su imagen sean utilizadas para entrenar modelos de IA.

En última instancia, la llegada de la IA generativa a la industria del entretenimiento es un recordatorio de la importancia de encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la protección de los derechos humanos. En un futuro donde las líneas entre lo humano y lo artificial son cada vez más borrosas, es esencial que las voces y las contribuciones humanas sigan siendo valoradas y protegidas en la narración de historias y la creación de contenido.

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Inteligencia artificial - Tecnología - Revolución 4.0