Iván Ce-pulta la salud
sábado, 30 de mayo de 2026
Jerome Sanabria
A un día de las elecciones, probablemente muchos ya tengan definido por quién votar, como yo, que lo haré por Abelardo de la Espriella. Pero mi intención hoy no es convencerlos de votar por él, sino pedirles, a toda costa, que no voten por Iván Cepeda. Hablemos de su propuesta más peligrosa: la de salud.
La crisis inducida del sistema de salud se convirtió en uno de los principales riesgos económicos del país y en uno de los temas que más preocupa a los colombianos. Y cómo no, si el sistema está gastando más de lo que recibe. El gobierno de Petro se ha encargado de desfinanciar la UPC y los presupuestos máximos, y eso, junto con el crecimiento de las enfermedades de alto costo y el envejecimiento de la población, está dejando al sistema en cuidados intensivos.
La deuda del sector hoy supera los $25 billones, y eso se ha traducido en retrasos en la entrega de medicamentos y tratamientos médicos, aumento de las tutelas, saturación de urgencias y, lo más doloroso, muerte de pacientes.
Ante eso, y para sorpresa de nadie, Iván Cepeda propone profundizar la reforma de Petro y terminar de estatizar el sistema. Quiere que la Adres se encargue de girar directamente los recursos a clínicas y hospitales, que el gobierno elija a los directores de los hospitales y que la compra de medicamentos se centralice a través del Estado.
¿Qué podría salir mal si nuevamente dejamos nuestra salud en manos exclusivas de los políticos? O mejor, ¿qué podría salir bien?
El Estado colombiano no ha sido capaz de ofrecer un buen servicio de salud aun cuando el modelo sigue siendo mixto. Entonces, ¿cómo sería si prácticamente todo vuelve a depender del gobierno de turno? Ahí está el ejemplo de la Nueva Eps: no era perfecta, pero desde su intervención los usuarios han denunciado un gran deterioro en la atención y escasez de medicamentos.
Ha dejado para triste recordación la muerte de Kevin Acosta, Cecilia Quintero, Michael Meléndez y cientos de pacientes más.
Cepeda propone devolvernos al viejo Seguro Social: un modelo recordado por corrupción, politiquería y demoras eternas, y que terminó colapsando financieramente en la década de los 90.
Por otro lado, Abelardo y Paloma proponen planes de choque para recuperar el sistema de la crisis en la que Petro lo deja. Abelardo habla de una inyección cercana a $10 billones, financiada mediante recortes en otros sectores del Estado, recalcular la UPC y los presupuestos máximos para cubrir el costo real de los pacientes y fortalecer el modelo mixto de la Ley 100.
Paloma propone medidas similares: una inyección de $9 billones, una UPC diferencial para pacientes de alto costo, remover a los interventores de las Eps intervenidas y fortalecer el sistema mixto.
La diferencia es que ellos plantean salvar financieramente el sistema sin destruir la participación privada ni concentrar todo el poder en el gobierno.
A la larga, aquí hay dos caminos: el que propone seguir concentrando el sistema en manos del poder político y devolvernos al fracasado Seguro Social, o el que busca recuperar el modelo, corregir sus fallas y volver a poner al paciente en el centro.
¿De qué lado está usted? Vote bien.