Analistas

Potencia mundial del cinismo

Jerome Sanabria

La campaña presidencial de Gustavo Petro estuvo marcada por frases rimbombantes que apelaban a la emoción y que, sin duda, cumplieron su objetivo: presentarlo como el candidato pacifista y adalid de la empatía. Pero aquello no era más que marketing electoral. Petro no solo ha demostrado incompetencia, sino también una profunda indolencia: su anunciada “potencia mundial de la vida” es, en realidad, una potencia mundial del cinismo.

Su gobierno se ha caracterizado por la indiferencia frente al dolor ajeno. Resulta llamativo que sus seguidores, que dicen profesar ideas progresistas y cantan a grito herido a Mercedes Sosa -“solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente”-, hoy guarden silencio cuando su presidente ridiculiza la muerte de un niño en televisión nacional.

No se puede olvidar que, en pandemia, Nany Pardo -hoy cónsul en Chile- afirmó que el bebé que viajaba en una ambulancia a la que la Primera Línea no dejó avanzar “igual se iba a morir”. Tampoco debe olvidarse que Alfredo Saab -hoy embajador en Brasil- se burló del asesinato de Miguel Uribe, insinuando que la actividad política tiene riesgos “como cuando uno monta bicicleta”. Ni que el propio Petro ridiculizó la muerte del soldado Carlos Mejía, sugiriendo que al joven le faltaba “amor”, mientras su familia atravesaba el duelo.

Ahora, en plena alocución presidencial, Petro y Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud, insinuaron que la muerte de Kevin Acosta -el niño con hemofilia que falleció hace pocos días- era responsabilidad de su madre y no de la Nueva EPS, que durante dos meses no le entregó el medicamento de alto costo que necesitaba para vivir.

La excusa de la Nueva EPS, fiel al cinismo de este gobierno, fue que no entregó el medicamento porque la familia se había mudado. Sin embargo, otros miembros de la familia de Kevin, que también padecen hemofilia y no se han mudado, tampoco han recibido su tratamiento.

Ni el bebé Hendrick Samuel, de 17 meses, con hemofilia A, que lleva 42 días sin medicamento. Tampoco los cientos de pacientes que, a través de la organización Pacientes Colombia, denuncian a diario la escasez de fármacos.

Conviene recordar que la EPS responsable no solo es estatal, sino que está intervenida por el propio Petro. La misma entidad que, según la Defensoría del Pueblo, acumula más de 120.000 correos electrónicos con tutelas sin abrir.

Las cifras son contundentes: el número de tutelas en salud se ha duplicado desde la llegada de Petro al poder. En 2021 se registraron 149.000; en 2025 se cerró con un récord de 320.000. En total, desde que asumió, se han interpuesto cerca de 950.000 tutelas en el sistema de salud.

Que no se olvide nunca: Kevin no murió; a Kevin lo mataron. Lo mató la negligencia de la Nueva EPS, la crisis inducida del sistema en cabeza de Carolina Corcho y de Guillermo Alfonso Jaramillo, y el “chú chú chú” de Petro.

Y, por supuesto, ni Carolina Corcho ni Iván Cepeda, hoy candidatos del Pacto Histórico, han denunciado la responsabilidad del Estado en cabeza de su presidente. Pero nadie ignora que Corcho es la artífice de esta crisis, bautizada incluso como la de la “doctora muerte”. Sus decisiones pesarán sobre su propia conciencia.

Esa misma reputación se la viene ganando con creces el ministro Jaramillo, a quien ahora también llaman “doctor muerte”. Si tuviera algo de decencia, debería renunciar y responder ante la familia de Kevin y ante el país.

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