Analistas 16/03/2023

Cinco agendas para consolidar

Jonathan Malagón
Presidente de Asobancaria

Sin duda 2023 es un año especial para el sector financiero. Conmemoraremos un centenario de su existencia con la estructura que hoy conocemos. La creación en 1923 del Banco de la República y de la Superintendencia Bancaria, hoy Superintendencia Financiera, le dio al sistema financiero el soporte institucional para modernizarse y avanzar.

El legado de miles de trabajadores de estas entidades se recoge en los grandes avances que como sector hemos logrado. Hoy, 34,5 millones de adultos (92%) tienen al menos un producto financiero, una cifra desde luego positiva y que, en perspectiva, resulta superior al porcentaje de adultos que en Colombia tienen acceso a un televisor (89%).

No solo hacemos presencia en el 100% de los municipios del país, sino que avanzamos a pasos decididos en aquellos sectores donde aún existen brechas. En efecto, hemos logrado que en la ruralidad dispersa la presencia de corresponsales bancarios haya crecido cerca de 400% durante el último lustro.

Hoy nuestro sistema financiero procesa 25.000 transacciones por minuto, lo que representa casi cinco veces la cantidad de pasajeros que toman transporte masivo en las veintidós principales ciudades del país. Entrega 33.000 créditos diarios, un número que, también en perspectiva, representa casi el total de la capacidad de personas de un estadio como El Campín. Es como si el sector, día tras día, llenara un estadio de estas características y a cada asistente se le otorgara un crédito.

Todo ello, además, con la garantía de ser un sistema financiero estable. Según el FMI, solo hemos sufrido dos crisis bancarias en nuestra historia, siendo el país de Suramérica con menos episodios de crisis, muy lejos de las once de Brasil, nueve de Argentina y siete de México y Chile.

Por supuesto, estas cifras no significan que la tarea desde nuestro sector ya esté hecha. Son más bien un nuevo punto de partida para que el sector financiero continúe avanzando en su papel transformador.

Continuaremos trabajando de la mano del Gobierno, abrazando y acompañando la hoja de ruta suscrita en torno a la economía popular, la cual estamos seguros contribuirá al bienestar económico y social de los colombianos. Es por ello que nuestro derrotero hoy es un conjunto de cinco ambiciosas agendas que nos permitirán continuar impulsando el crecimiento y el desarrollo de nuestro país.

La primera reconoce que el trabajo de bancarización ha sido más exitoso desde el ahorro que desde el crédito. Hoy tenemos 24 millones de adultos sin acceso a un crédito formal. El objetivo será llevar esta cifra por lo menos a la mitad en la próxima década, una tarea que nos permitirá abrazar, cada vez más, nuestra economía popular.

La segunda acompaña el objetivo del gobierno de reducir las emisiones de carbono a la mitad a 2030. Lograrlo requerirá el apoyo de la banca, llevando el saldo de cartera verde a cerca de $140 billones en siete años, más de lo que hemos logrado en los últimos veintitrés años en carteras como la de vivienda.

La tercera es facilitar la vida de las personas, profundizando el acceso a medios de pago digitales. Eso necesariamente pasa por incluir a los micronegocios en los ecosistemas de pagos modernos. Hoy solo 83% de los microestablecimientos reciben pagos digitales y tenemos la meta de llevar ese porcentaje a menos de la mitad en los próximos diez años.

La cuarta agenda es la educación financiera. Actualmente, el 58% de los adultos son “ninis financieros”. Es decir, 6 de cada 10 adultos ni invierten ni ahorran. Mejorar el bienestar financiero de las personas debe traducirse en una reducción de esta cifra a niveles cercanos a 25%-29% en 2033.

Finalmente, garantizar la seguridad de los usuarios debe ser una prioridad. No solo ofreciendo cada vez más alternativas diferentes al efectivo, sino impidiendo que el porcentaje de transacciones sujetas a reclamación por fraude, hoy en 0,006% del total, se incremente. Una cifra impresionante si se tiene en cuenta que el sistema financiero recibe 43 ataques cibernéticos por segundo.

El trabajo de las entidades financieras, junto con las autoridades, hacia este norte deberá seguir impulsando el desarrollo económico y social de todos. Estos son los retos de una banca moderna y sintonizada con los propósitos del país.

TEMAS


Banco de la República - Superintendencia Financiera - Bancarización