Analistas 24/11/2025

El motor del buque

Jonathan Malagón
Presidente de Asobancaria

Colombia, el buque en el que todos navegamos, debe planear estratégicamente sus rutas para enfrentar tanto los factores externos, que dependen de múltiples condiciones, como los internos, que sí puede gestionar para minimizar los riesgos y llegar a buen puerto.

A nivel externo, este buque enfrenta aguas turbulentas: (i) una ventisca arancelaria que sopla desde Estados Unidos; (ii) la marejada de la guerra y las olas de violencia sobre las cuales no tenemos mayor control; y (iii) la niebla del cambio climático. Pero también hay elementos internos que generan dificultades al buque. Estamos navegando con una bodega agujereada, un daño que se ha ampliado porque los gastos han crecido mucho más rápido que los ingresos tributarios, llevando el déficit fiscal al 6,7% del PIB.

En segundo lugar, tenemos problemas con la quilla, y es que no hay nada más transversal para una economía o un país que la seguridad. En 2019, el 10% de los municipios registraba presencia de grupos armados; hoy, esa cifra asciende al 71%.

A esto se suma la proximidad de un cambio de capitán, lo que genera incertidumbre para los mercados, los inversionistas y el rumbo del buque. Actualmente hay 104 precandidatos presidenciales; hace cuatro años eran 65 y hace ocho eran 49.

Frente a este panorama, ¿qué puede destacarse como positivo? El motor de este buque, un motor que nunca lo ha dejado a la deriva y que continúa impulsándolo pese a todas las dificultades: el sistema financiero.

Este motor tiene tres características fundamentales para avanzar: (i) es potente, porque irriga $784 billones en cartera a todos los sectores de la economía y ha desembolsado $55 billones adicionales en el marco del Pacto por el Crédito; (ii) es confiable, con un nivel de solvencia de 17% y un fondeo estable; y (iii) es adaptable, pues el 82% de las operaciones son digitales y, además, se han colocado $134 billones con criterios ambientales y sociales, adaptándose así tanto a la transformación digital del sector como a los cambios climáticos y sociales.

Sin embargo, cada año trae nuevos desafíos y riesgos, 2026 no será la excepción. El primero es la responsabilidad crediticia: se debe trabajar en la promoción de buenos hábitos de pago y en la rebancarización de la población.

El segundo es el cumplimiento regulatorio. Será necesario avanzar en la normativa asociada a la Financiación de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (Fpadm), así como finalizar la adopción de los esquemas de pruebas de resistencia; los procesos de autoevaluación de capital y liquidez; el Saras y el Muric. En este punto, es clave analizar las implicaciones de que Estados Unidos haya frenado dicha adopción y que el Reino Unido permanezca a la expectativa.

El tercer reto es la gestión efectiva del fraude. Para ello, el gremio trabajará en protocolos y estándares de seguridad, así como en la creación de un centralizador de datos que permita consolidar casos, generar alertas tempranas, identificar presuntos actores recurrentes y facilitar el intercambio de información entre sectores.

El éxito ante estos desafíos será posible gracias al trabajo de los ingenieros que mantienen engranado y engrasado ese motor, que le dan potencia y cuidan cada detalle para que no falle y pueda seguir su ruta. La labor de las áreas de Riesgos del sistema financiero permitirá sortear los factores externos, gestionar con rigor los riesgos internos y asegurar que lleguemos a buen término. Ese es, al final, el destino que todos queremos como ciudadanos.

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Aranceles - Estados Unidos