Analistas 12/02/2024

No hay crisis financiera

Jonathan Malagón
Presidente de Asobancaria

El año pasado fue muy complejo. El dato de crecimiento económico, que conoceremos esta semana por parte del Dane, muy probablemente se ubicará por debajo de 1%, algo que es realmente muy atípico para el caso colombiano. Además, la inflación, aunque ya está por debajo de 9% gracias al trabajo responsable y oportuno del Banco de la República, continúa muy por encima del rango meta. También, desde el punto de vista sectorial se dieron resultados negativos para el sector edificador, el comercio y las manufacturas.

Esta realidad no fue ajena para el sector financiero. De hecho, en 2023, 28% de las entidades bancarias presentaron pérdidas, una situación que no se veía desde inicios de siglo, cuando el sector se encontraba saliendo de la crisis de 1999. Por si fuera poco, la cartera de créditos retrocedió 6,7% real, presentando la caída más fuerte desde junio del 2000, llevando la profundización financiera por debajo del 45%, lo que se tradujo en un retroceso de una década en este indicador.

Bajo este escenario, sería apenas normal preguntarse si el país se encuentra en medio de una crisis financiera. Pues la respuesta, sin rodeos, es no. ¡Colombia no tiene una crisis financiera! Y la tranquilidad para afirmarlo está en tres pilares que el Fondo Monetario Internacional ha definido como necesarios para contar con un sector financiero sólido.

El primero es contar con instituciones financieras resilientes. Aquí es importante destacar que actualmente el sector tiene niveles de capital y liquidez adecuados, sobrecumpliendo los mínimos regulatorios de solvencia (16%) y del Coeficiente de Fondeo Estable Neto (115%). Por otra parte, para garantizar la continuidad del negocio se ha incrementado en 180% los terceros capacitados en esta materia y, en ciberseguridad, 99,99% de transacciones son seguras. Así mismo, la existencia del seguro de depósitos de Fogafín, que garantiza el ahorro a 100% de los depositantes, junto con una mejor atención al cliente materializada en una baja incidencia de reclamaciones (1 por cada 10.000 operaciones), garantizan la protección al consumidor financiero.

El segundo es la adopción de estándares internacionales de regulación. La banca colombiana ha estado comprometida con la implementación de las recomendaciones de Basilea desde hace varias décadas. El tercer pilar es tener un esquema de seguimiento y supervisión adecuado. En Colombia el andamiaje institucional del sector es envidiable: la regulación a cargo del Ministerio de Hacienda y la Unidad de Regulación Financiera, la supervisión de la Superintendencia Financiera, el seguimiento del Banco de la República, la visión permanente del FMI, el papel permanente del Autorregulador del Mercado de Calores y las medidas prudenciales de Fogafin y Fogacoop, dan cuenta en un marco institucional sólido y robusto.

Esta solidez deberá seguirse fortaleciendo y, para eso, el sector tendrá que hacer frente a desafíos como la profundidad del mercado de capitales, la financiación sostenible y la correcta implementación de nuevas normativas asociadas al Riesgo de Tasa de Interés y el Cfen.

Esta resiliencia y solidez del sistema financiero colombiano continuarán brindando confianza a ahorradores, empresas y reguladores.

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