Analistas 08/07/2026

Soberanía digital: Estados Unidos

Jorge Fernando Negrete P.
Presidente de Digital Policy & Law

La palabra soberanía para Estados Unidos (EUA) no admite interpretación: poder absoluto.
Ha construido el más sólido discurso jurídico y de política pública para transformar su economía en una fortaleza digital.

Si el primer periodo del presidente Trump se definió por la licitación 5G y el despliegue de una de las más robustas infraestructuras digitales del mundo, el segundo periodo se ha caracterizado por la emisión de más de 20 acciones presidenciales vinculadas con la ciencia, la tecnología, IA, ciberseguridad, infraestructura digital, computación cuántica y adopción tecnológica gubernamental.

El eje transversal es una política de liderazgo digital, basada en la desregulación, masiva inversión privada, seguridad nacional, infraestructura digital, energía, cómputo y una visión federal uniforme para evitar regulación estatal fragmentada.

La línea central de la política de IA se abrió con la orden Removing Barriers to American Leadership in AI, que barrió los lineamientos previos del presidente Biden, considerados obstáculos a la innovación, y ordenó elaborar un plan de acción para sostener su dominio en IA. La Casa Blanca publicó America’s AI Action Plan, diseñado con tres pilares: acelerar la innovación en IA y proyectar la tecnología estadounidense al exterior. Posteriormente, la orden Ensuring a National Policy Framework for AI buscó promover un solo marco federal.
Trump busca acelerar la infraestructura que requiere la IA y desregula permisos federales para centros de datos, infraestructura eléctrica, energía, semiconductores, redes y almacenamiento. El enfoque privilegia proyectos de gran escala, capital intensivo y energía. La capacidad de cómputo es un activo estratégico.

La orden Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security colocó la IA en el centro de la defensa cibernética. La directiva priorizó sistemas de seguridad nacional, sistemas del Departamento de Guerra, redes civiles, federales e infraestructura crítica. También promovió herramientas de IA para identificar vulnerabilidades, mejorar defensas y coordinar a gobierno, industria y operadores críticos.

Otra línea relevante fue la directiva presidencial de seguridad nacional sobre IA en el aparato de defensa e inteligencia. La medida buscó acelerar la adopción de modelos avanzados, tecnologías comerciales y herramientas de código abierto en misiones de seguridad nacional, con énfasis en control humano, responsabilidad operativa y capacidades de cómputo.

Las órdenes ejecutivas vinculadas aquí promueven la exportación de modelos, infraestructura de cómputo, servicios en la nube, semiconductores, herramientas de seguridad y estándares. EUA debe ser el proveedor dominante de IA para aliados y socios.
La orden sobre innovación cuántica busca coordinar a agencias científicas y de seguridad, y desarrollar capacidades de cómputo y redes cuánticas. La medida planteó el objetivo de avanzar hacia una computadora capaz de acelerar descubrimientos científicos y aplicaciones comerciales.

La agenda tecnológica incluyó medidas para formar talento y acelerar la adopción de IA en el gobierno.

EUA no va a permitir que nadie le quite su liderazgo en semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos. Tiene claro que está ante un horizonte de definiciones civilizatorias que impactarán las próximas décadas en la cultura, el derecho, la economía y la seguridad global.

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