Analistas

A votar con convicción

Jorge Hernán Peláez

El próximo domingo culmina la carrera presidencial con una segunda vuelta que nadie hubiera imaginado el año pasado. Por esta época los partidos políticos, el gobierno, los empresarios, la academia y la opinión pública en general tenían decenas de fórmulas en proyección como precandidatos presidenciales.

Se oyeron nombres realmente exóticos como los del Óscar Naranjo, Santiago Botero, Carolina Corcho y otros que, a ojos de hoy, suenan más a un chiste flojo. El gobierno se montó en la película de una doble consulta, una entre los miembros del Pacto Histórico en octubre y otra que quisieron llamar “Frente Amplio” en marzo de este año, en la que las apuestas eran por el multicolor Roy Barreras. Los expertos en política lo daban como una ficha segura del gobierno para mantener votos de izquierda, de centro y de algunos partidos políticos tradicionales.

Otros nombres como Gustavo Bolívar desaparecieron en el camino de manera misteriosa. Iván Cepeda no estaba en las cuentas de nadie, ni siquiera en las de Iván Cepeda. El presidente Gustavo Petro se decidió por Cepeda, al desinflar a Barreras, coincidentemente por la época en la que estaba haciendo las “paces” con Estados Unidos.

Si el próximo domingo el gobierno pierde las elecciones es 100% responsabilidad del gobernante de turno, que cambió las fichas iniciales y delineó una campaña que, para los integrantes del gobierno, ha sido errática, soberbia y con múltiples errores. Algunos dicen que parece que quiere perder a propósito para seguir siendo el líder de la oposición por otros cuatro años.

La derecha tuvo en algún momento el nombre del hoy difunto Germán Vargas Lleras, quien infortunadamente no pudo participar por motivos de salud. Los partidos tradicionales nunca tuvieron candidatos fuertes.

El Centro Democrático vio cómo mataron a Miguel Uribe Turbay, uno de los precandidatos que pudo tener opciones de ganar la consulta interna. Paloma Valencia fue creciendo gradualmente; la consulta con las otras ocho fórmulas terminó de posicionarla de manera significativa en marzo y llegó a la primera vuelta con opciones de dar la pelea.

En la realidad, una gran votación del Centro Democrático se fue poco a poco acercando a la candidatura de Abelardo De La Espriella, quien viene repitiendo las fórmulas exitosas comprobadas de Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos.

La propuesta es reducción del gasto público y del tamaño del Estado, seguridad, prioridad a la libertad económica y muy poco intervencionismo. En otras palabras, las raíces del capitalismo y el neoliberalismo, que al final le pegan al votante promedio cuando ha visto que otras formas de gobierno golpean de manera significativa su bolsillo.

Otro ingrediente que los votantes premian es que habrá justicia con las acciones de los grupos ilegales. El fin de la “paz total” y el desmantelamiento de la JEP son propuestas resultantes del alto nivel de indignación que tienen millones de colombianos.

Ojalá la diferencia en votación no sea como lo que se está viviendo en Perú y que el candidato que pierda reconozca la derrota el mismo domingo para evitar una incertidumbre que se podría convertir en violencia social en algunos territorios. La suerte está echada; solo nos resta madrugar a votar con convicción.

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