Aerocivil: unos aviones
viernes, 27 de febrero de 2026
Jorge Hernán Peláez
En noviembre del año pasado el gobierno nacional nombró a Luis Fernando Martínez Chimenty como nuevo director de la Aeronáutica Civil. Martinez llegó a reemplazar al general (r) José Henry Pinto Rodríguez quien duró en el cargo apenas seis meses. La única experiencia relevante de Martínez en el sector es la de haber sido pasajero de avión. De resto se observa por su hoja de vida una seguidilla de contratos con diferentes entidades del Estado, ninguna con algo de cercanía con el sector de transporte aéreo.
Expertos en la industria aérea comenzaron a advertir de un presunto plan del gobierno para reacomodar o reasignar los turnos de despegue en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá. Pilotos, aerolíneas, personal de aeropuerto, sindicatos, la Iata y otros actores del sistema levantaron las banderas que terminaron en una apertura de investigación en la Procuraduría. Lo más básico que es monitorear el tráfico de las actuales aerolíneas no se viene haciendo por parte de la entidad. Hay una serie de pendientes técnicos que tampoco se han adelantado. Actualmente en el Dorado hay una frecuencia tope de hasta 74 vuelos por hora, asignados a varias aerolíneas. Si se actualiza la infraestructura y las mediciones fueran rigurosas y recurrentes, Bogotá podría llegar un mayor número de operaciones aéreas por hora sin ningún problema.
Todo el proyecto de supuestamente reasignar los “slots” sin ningún estudio previo por parte de la Aerocivil viene de una idea de una pequeña aerolínea internacional. Al parecer le propusieron al gobierno que ellos podían bajar tarifas de manera agresiva, pero para poder hacerlo de manera impactante esa aerolínea estaría pidiendo un mínimo número de “slots” premium. Estos espacios hoy están asignados a aerolíneas mucho más robustas y de presencia amplia en el mercado. Finjamos sorpresa: lo de romper tarifas piensan hacerlo justo en época electoral. Una revisión a la carga tributaria que pagan los pasajeros no sobraría. En un tiquete doméstico, los impuestos y tasas pueden representar alrededor de 35% del valor total. En internacionales, esta proporción puede acercarse a 50%. Es un despropósito el nivel de impuestos y tasas. Colombia tiene las más caras de la región. Cuando se bajan se premia el acceso, hay democratización y mayor competencia.
Las decisiones en un sector vital para la economía no deberían ser las de patear el tablero de las asignaciones y barajar. Ya todos vimos lo que sucedió con la salud, con colombianos muriendo por que no les entregan medicamentos. Si les preocupan tanto las muertes de seres humanos de otros países, les recomiendo una revisión local a la entrega de medicamentos. Alguna mejoría no sobra. No todos los minutos del día son para hacer campaña o publicar en redes sociales.
Si de verdad quieren mejorar las cosas en el sector aéreo, además de las tareas pendientes que tiene la entidad, nombren a alguien con la experiencia mínima y el suficiente peso para tomar decisiones que podrían afectar a millones de pasajeros. Reasignar “slots” a cambio de una promesa de tarifas bajas es un efecto que durará muy poco en el tiempo. Lo barato sale caro. ¿O es que no se acuerdan de la quiebra de Viva Air por fijar precios de los tiquetes por debajo de los costos?