El Mundial con la fe intacta

Jorge Hernán Peláez

Rodó la pelota ayer aquí en Moscú, tal vez con un juego no tan atractivo en estrellas como los que los aficionados esperan ver cada cuatro años en la máxima cita del planeta: el Mundial de Fútbol. El equipo local derrotó en el Estadio Luzhniki a Arabia Saudí, lo que pasará a la historia como una anécdota más de este particular torneo. Rusia 2018 es un proyecto político, social, deportivo y sobre todo económico.

Vladimir Putin demostró que cuando quiere estar a la altura de los eventos diplomáticos mundiales de sus pares, lo puede lograr. Ojalá el campeonato y su organización no tengan problemas de logística o seguridad, pero por lo mostrado hasta ahora, las cosas fueron milimétricamente planificadas.

Lo que se observa en los primeros días es que la población de las ciudades donde habrá partidos acogió el tema con gran expectativa y apertura a los turistas. La mayoría de reglas que había sobre la cultura y convivencia se disiparon rápidamente cuando los mexicanos llegaron con sus mariachis, los colombianos con nuestro vallenato y las calles sintieron la gritería normal de argentinos, brasileros y uruguayos.

La Plaza Roja de Moscú se convirtió en el epicentro en donde la policía rusa, sonriente y amable, se dejó contagiar del ambiente y permitió a los grupos de familias y aficionados expresarse con amplitud.

Puede ser que a medida que avancen los juegos la situación cambie un poco, pues las autoridades están detrás de los grandes revendedores de boletas en sitios digitales y de las posibles barras bravas de Europa que podrían buscar peleas con hinchas de algunos clubes locales como el Spartak de Moscú.

El miércoles en el Congreso de la Fifa, se eligió la candidatura del Mundial del año 2026 para Estados Unidos, con el apoyo de Canadá y México. Cuatro años después de Qatar, nuevamente en nuestro continente se jugarán 80 partidos, 60 de ellos en territorio gringo. Donald Trump, en algún momento, saldrá a cobrar esta victoria como suya, cuando empiece a ver los ojos del mundo aplaudiendo el logro de Putin.

Lo que desborda las cuentas de la imaginación es que la candidatura de Estados Unidos superó la propuesta de Marruecos, al garantizarle a Fifa un ingreso por el evento de US$14.000 millones, muy por encima de los US$5.000 millones prometidos por los africanos.

Los tres países saben que el valor de las entradas, los derechos de televisión y lo que en el futuro será un gran negocio, los derechos de transmisión por internet para móviles, completan un jugoso negocio redondo. La Fifa seguro se va a meter también en un porcentaje de las apuestas en línea y en ingresos por casinos que se va a derivar de toda esta tendencia multimillonaria.

Lo que es claro es que, por estos niveles de negocio y logística, difícilmente países fuera del G-7 o candidaturas conjuntas europeas terminen organizando de aquí en adelante todos los mundiales. Algo similar a lo que ocurre con las adjudicaciones de los Juegos Olímpicos, en donde se repiten y repiten ciudades que ya lo han hecho en múltiples ocasiones.

Ojalá la Selección Colombia logre ganar el primer partido frente a Japón el martes, ya que esos puntos definen mucho del resto del camino. Tenemos mejor equipo que hace cuatro años, no solo por la presencia de Falcao, sino que los jugadores que repiten Mundial maduraron cuatro años en buenos equipos y ligas europeas. Tenemos con que dar la pelea contra los grandes, lo importante es que seguimos con la fe intacta.

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