Analistas

FED cautelosa

Jorge Hernán Peláez

Síganos y léanos en Google Discover

Esta semana la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aumentó las tasas de interés en ese país por primera vez desde 2023. La tasa de referencia subió 25 puntos básicos y queda ahora en un rango de entre 3,75% y 4% anual. Esta decisión marca un punto de inflexión en la política monetaria estadounidense y envía una señal clara de que la lucha contra la inflación aún no ha terminado. Con este aumento quedó claro que la medida unánime refleja la preocupación del banco central por las presiones inflacionarias persistentes, fuertemente arrastradas por factores como los aranceles, la crisis energética y el gasto en inteligencia artificial.

Este movimiento tiene impactos inmediatos y de largo alcance en la economía global. En el corto plazo, los costos de endeudamiento para hipotecas, préstamos automotrices y tarjetas de crédito aumentarán, lo que podría frenar el consumo y la inversión. La medida de la FED vino acompañada de un anuncio adicional: es factible que haya otro incremento de tasas antes de que termine el año, lo que mantiene la incertidumbre en los mercados financieros y podría provocar una mayor volatilidad tanto en Wall Street como en otras bolsas, tal como se observó el miércoles pasado tras el anuncio.

La decisión de la FED también tiene implicaciones políticas significativas, especialmente en el contexto de la administración Trump. El presidente había prometido bajar los precios durante su mandato, pero la necesidad de la FED de actuar contra la inflación revela las limitaciones del gobierno para controlar este odioso fenómeno por sí solo. Esta tensión entre la política fiscal y la monetaria podría definir el debate económico en los próximos meses, con la FED asumiendo un papel más protagónico en la estabilización de la economía. Para la administración Trump lo más grave es que se cruza con el momento de las elecciones parlamentarias. El tema será parte de la campaña inevitablemente, ya que los demócratas lo usarán como uno de sus argumentos para señalar los errores de la administración republicana.

La gran mayoría de economistas reconoce que la subida de tasas es una medida necesaria para devolver la inflación a su objetivo de 2%, pero los efectos secundarios que se deben asumir por el camino podrían ser dolorosos para los hogares y las empresas. La clave estará en cómo la FED equilibra la restricción monetaria con el crecimiento económico, y en si logra evitar una recesión mientras enfría los precios. La crisis del estrecho de Ormuz no tiene un horizonte de finalización en el corto plazo, por lo cual todos estos efectos inflacionarios podrían perdurar hasta bien entrado 2027.

En lo que respecta a nuestra moneda, para el resto de 2026 el escenario más probable es de mayor volatilidad y un dólar más fuerte. Si la Fed confirma otro aumento antes de diciembre, como lo han sugerido sus proyecciones, algunos bancos colombianos prevén una tasa de cierre por encima de $3.500. Hemos tenido a lo largo del año un rango amplio, entre $3.048 y $3.797, lo que refleja la alta incertidumbre sobre factores locales como el cambio de política fiscal, el aumento del precio del petróleo y el riesgo país por un déficit fiscal tan elevado. Si la FED actúa con cautela, todos los demás deberían seguir el ejemplo.

TEMAS


Reserva Federal - Tasas de interés - Wall Street - Bolsas