Analistas

La discusión del CVY

Jorge Hernán Peláez

En el mundo del deporte de alto rendimiento comenzó en los últimos días una cruzada por la repartición de los ingresos que genera la industria. En esta ocasión la discusión se da alrededor de lo que generan los Grand Slams del tenis profesional. La vocería de la causa la inició la tenista bielorrusa Aryna Serguéievna Sabalenka. Desde octubre de 2024 a la fecha se mantiene de manera sostenida en los primeros lugares del ranking WTA. Debutó en el circuito profesional en 2015 y ascendió rápidamente, consolidándose dentro de las diez mejores del mundo en la primera mitad de la década de 2020. Ha ganado varios títulos importantes en individual, incluyendo torneos WTA 1000 en Madrid, Wuhan y Abu Dhabi, y se ha destacado también en dobles, con títulos de Grand Slam como el US Open 2019 y el Abierto de Australia 2021. Su gran salto llegó en 2023, cuando conquistó su primer Grand Slam en individuales al ganar el Abierto de Australia. En 2024 revalidó su título en Melbourne y añadió el Abierto de Estados Unidos, consolidándose como una de las dominadoras del tenis femenino de la actualidad.

Sabalenka viene hablando en las últimas jornadas de una necesidad de repartición diferente de ingresos. A diferencia de otras figuras femeninas a nivel mundial que han luchado por reducir la brecha entre hombres y mujeres, ella ha defendido públicamente la repartición de ingresos para mujeres y para hombres. Argumenta que “sin nosotros no habría torneo ni entretenimiento” y que los jugadores merecen una porción mayor de los ingresos de los Grand Slams. El italiano número 1 en tenis masculino Jannik Sinner también firmó un comunicado exigiendo que los premios pasen a representar alrededor de 22% de los ingresos del torneo, frente a un porcentaje actual estimado aún por debajo de 15%. Este porcentaje fue calculado con los ingresos y premios del más reciente torneo Roland Garros 2026. Otras figuras importantes del tenis mundial como Coco Gauff, Novak Djokovic o Iga Świątek se sumaron de inmediato al reclamo.

Sabalenka propuso inclusive la posibilidad de un boicot colectivo, una especie de “huelga” de los grandes tenistas y su asistencia a los Grand Slams, si no se mejora la distribución de ingresos de estas competencias. Si los grandes jugadores no asisten, muy probablemente se resienten los ingresos publicitarios, las boletas que pagan los aficionados para ver los partidos presencialmente y eventualmente en el largo plazo el valor de los derechos de transmisión por televisión. Los empresarios y organizadores de los eventos aún no se han pronunciado, pero muy pronto lo deberán hacer ya que Sabalenka no tiene problema en seguir insistiendo en los micrófonos y cámaras de los diferentes medios de comunicación, sumado a sus propias redes sociales en donde cuenta con 5,1 millones de seguidores en Instagram y 1,6 millones de seguidores en Tik Tok.

Este tema muy probablemente llegará a otros deportes como ciclismo, fútbol y disciplinas que generan contratos multimillonarios en publicidad, entradas y derechos de televisión. Recurrir al boicot es en la práctica una forma de presión negociadora y lo más probable es que todo termine en un aumento concertado de premios antes de un boicot real. No es más que la clásica discusión del CVY.

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