Las redes se autolimitarán

Jorge Hernán Peláez

Facebook e Instagram anunciaron esta semana que van a implementar en la siguiente actualización una especie de “cronómetro”, o contador para que cada usuario sepa exactamente cuántos minutos u horas al día permanece en redes sociales. En el anuncio la compañía explica que trabajará en disminuir o al menos intentar combatir lo que ha detectado como “adicción” a las redes en miles de sus usuarios. Cuando se instale la aplicación en el teléfono celular, cada uno podrá inclusive programar un tiempo límite máximo diario para dosificar el tiempo invertido en la red. Al principio será algo informativo, pero eventualmente llegará la posibilidad de suspender la aplicación si el usuario consume todo el tiempo máximo diario.

Facebook cuenta en la actualidad con 2,230 millones de cuentas activas, lo que supone aproximadamente 30% de la población mundial. Instagram, que pertenece a la misma compañía tiene a la fecha 1,000 millones de usuarios, con un crecimiento muy rápido en los últimos dos años en donde duplicaron su número de cuentas. El Pareto del negocio de ambas redes es la publicidad, y ponerle limitantes al número de horas que los usuarios las consumen, supone un golpe directo a las finanzas de la compañía. Cada anunciante podrá cuestionar la efectividad y la métrica de sus campañas, cuando se inserte en la ecuación esta nueva variable.

Otras industrias diferentes a la tecnología han tenido campañas de autorregulación en el pasado. Por ejemplo, en el caso de la adicción al tabaco en distintos países luchan por que las empresas productoras sean las primeras en mover campañas para concientizar a los consumidores. El año pasado durante el Foro Global de Tabaco y Nicotina en Nueva York, la gigante multinacional Philip Morris anunció a los medios que destinó un presupuesto de US$1.000 millones para apoyar la causa. En la industria de alimentos y bebidas también hay iniciativas similares. En la industria de la tecnología por primera vez se observa que haya un intento, no obligado por reguladores, que busca cambiar un poco las cosas. Los casos de adictos a Internet ya son tratados médicamente en algunos países y se ha escrito ya alguna literatura académica sobre la desintoxicación que requiere un adicto a la tecnología. Con el paso de los años y la digitalización de las nuevas generaciones, el problema puede llegar a ser serio en casos muy extremos, ya que podríamos tener en el futuro seres humanos que estén más tiempo conectados a la realidad digital que a la realidad terrenal. La única cosa que hoy impide eso, es que todavía los teléfonos inteligentes descargan muy rápido sus baterías y la gente dura horas al día cargando sus celulares, es decir, desconectados a la fuerza.

La verdad, luego del escándalo de Cambridge Analytica, esta movida era casi que obligatoria para Facebook. La empresa debe buscar recuperar la credibilidad frente a los usuarios y la prensa especializada. No fueron suficientes los anuncios de inicio de campañas de intentar mitigar las noticias falsas, y eliminar las cuentas de personas inexistentes. Queda la sensación, al igual que en empresas masivas con millones de clientes, que crecer trae siempre este tipo de dificultades, pues por más rigor y planeación que se tenga, es imposible controlar y prever todos los escenarios. Ojalá la idea funcione y que los usuarios se comiencen a regular también por iniciativa propia, sin la necesidad del cronómetro. Todo en exceso es malo.

TEMAS


Redes sociales - Facebook - Twitter - Instagram - Cambridge Analytica