Analistas 02/06/2023

Nada es lo que parece

Las publicaciones en medios de comunicación y redes sociales de las recientes jornadas nos llevan inevitablemente a recordar una película clásica del cine: “Ciudadano Kane” dirigida y protagonizada por el norteamericano Orson Welles. La cinta se estrenó en septiembre de 1941, apenas 90 días antes del ingreso formal de EE.UU. a la II Guerra Mundial. Una de las lecciones que deja Welles es fundamentalmente para todo el periodismo, señalando la capacidad y poder que tienen desde los medios para crear las guerras, o por lo menos para recrear las condiciones necesarias que las pueden originar. En esa época los periódicos y la radio podían manipular los contenidos de una manera única.

El truco que muestra Welles es que los directores de medios, o sus dueños, pueden eventualmente presentar las noticias de una manera abiertamente sesgada, emitirlas a cierta hora estratégica para ciertos intereses y, por supuesto, se puede trabajar con el morbo y el amarillismo de cierta manera para darle gusto de las audiencias. En la búsqueda por aumentar los números todo estaba permitido.

La actualidad noticiosa hoy: cruce de declaraciones del embajador en Venezuela, la jefe de gabinete de la Presidencia y una exempleada en común. Se volvió viral el supuesto ataque machista a una candidata a la Alcaldía de Cali que incluyó indignación en redes sociales y apoyo inicial para luego desvirtuarse en montaje y terminar en balde de agua fría para todos los que se rasgaron las vestiduras.

Podemos incluir también los videos de seguimiento a la familia de una reconocida periodista radial que llevó a una fuerte declaración pública contra el gobierno y sus exóticas maneras. Ni siquiera un director de cine como Welles se hubiera imaginado que todo eso pasa en cuestión de horas. Si viviéramos en la época del ciudadano Kane, harían falta más periódicos para poder sacar tantas notas en portada al día siguiente.

La coyuntura actual, sumando todos los episodios que ocurren diariamente en el país, nos lleva a un momento de pausa y reflexión. No es la primera vez que me refiero al tema. En el pasado, especialmente desde el plebiscito de 2016 y pasando por las campañas de 2018, 2019 y 2022, las cosas empeoraron. La significativa presencia de contenidos de redes sociales que han llegado a las salas de redacción de los medios tradicionales es un gran problema. Algunos periodistas vuelven noticia cosas que no son noticia. Se inflan temas porque ven que son “tendencia”, olvidando que hay una importante porción de la población que no tiene redes.

Gobierno y medios se han equivocado en creer que las redes sociales son el país. Hay millones de colombianos con problemas que no son tendencia en Internet, con el agravante de que esos problemas siguen si resolverse. No podemos caer en la dictadura de métricas que probablemente estén siendo manipuladas.

Si alguien hiciera hoy una película como la de Orson Welles, se podría ver fácilmente a los grandes dueños de las plataformas de redes como Elon Musk o Mark Zuckerberg, alterando los algoritmos. Los tráficos se dirigen de acuerdo con conveniencias políticas o empresariales. La búsqueda por información veraz y adecuadamente verificada se volvió una lucha quijotesca, descomunal, infernal. Nada es lo que parece.

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