Pensiones acotadas
viernes, 23 de enero de 2026
Jorge Hernán Peláez
Causó mucha preocupación la publicación del borrador de decreto del gobierno que busca reducir el tope de inversión externa de los fondos privados. La iniciativa intenta repatriar alrededor de $125 billones hoy invertidos fuera del país. En el corto plazo esta decisión puede generar un choque cambiario significativo en el país alterando los precios de ciertos activos. Lo más grave vendría eventualmente a mediano y largo plazo en donde el efecto sería sobre la diversificación de los portafolios, reducción de la rentabilidad pensional y por supuesto se podría acrecentar el ya existente riesgo fiscal en el que nos encontramos actualmente.
Hoy los fondos privados administran aproximadamente $500 billones de pesos, recursos que son de los ciudadanos colombianos. De esa cifra se podría decir que aproximadamente la mitad se encuentra invertida en mercados internacionales en diferentes vehículos financieros. Con el decreto el nuevo límite de inversión externa bajaría gradualmente en 3 años a 35% y en 5 años a 30% del portafolio. Esto tiene como consecuencia que el gobierno estaría obligando a los fondos a repatriar una cifra aproximada de entre $100 y $125 billones de pesos. La figura que ha explicado el Gobierno es direccionar estos recursos a TES, acciones y proyectos de infraestructura. Según esa tesis se estaría presuntamente dinamizando la economía local. Esa parte está por verse.
El dólar podría caer unos $150–$200 por mayores ventas de divisas para traer recursos y porque nuevos aportes ya no saldrían al exterior. En el mercado de capitales nacional se aumentaría la demanda por TES y acciones, presionando al alza sus precios y reduciendo temporalmente las tasas de interés en deuda pública local. El problema es que todo está construido sobre un posible castillo de naipes. Hay riesgos importantes de ejecución ya que la absorción rápida de montos tan grandes puede generar distorsiones y eventuales episodios de falta de liquidez correspondiente a algunos activos. Al tener una menor diversificación de los portafolios en Colombia, los fondos quedan mucho más expuestos a las dinámicas coyunturales. Esto obviamente le pega duro a la estabilidad de las pensiones de los colombianos. La rentabilidad esperada se podría ver deteriorada afectando los saldos futuros de todos los afiliados.
El riesgo fiscal es descomunal si las pensiones privadas rinden menos, pues el Estado deberá aportar entonces más recursos al sistema de protección a la vejez, para cumplirle a los futuros pensionados. Esta bomba financiera aumentaría año por año, presionando severamente el gasto público de largo plazo. Entre flujo de cada por endeudamiento y otros efectos como este Colombia se podría quedar con la olla raspada en muy pocos años. En Argentina recordemos que le quitaron a la gente la posibilidad de retiros grandes durante el “Corralito” 2001. Ese error derivó en un colapso económico profundo con una fuerte caída del PIB argentino, crecimiento desbordado de los niveles de pobreza y desempleo y ruptura de la confianza financiera. Aquí están jugando con los ahorros de los colombianos de otra manera. Lo que si suena es que va a salir muy mal. Al interferir en la diversificación de los portafolios los crecimientos y rentabilidades quedan acotadas.