Periodismo al ritmo IA
viernes, 21 de noviembre de 2025
Jorge Hernán Peláez
En la quincuagésima edición de los premios de periodismo Simón Bolívar que se otorgaron esta semana, los organizadores realizaron una ceremonia recorriendo la historia de las diferentes ediciones, con imágenes de los distintos ganadores al premio de vida y obra. El discurso de la merecida ganadora, Yolanda Ruiz, retomó las bases de lo que es hacer un verdadero periodismo: dudar de todo primero para acercarse a la verdad que necesitan las audiencias.
Un proceso que podría sonar paradójico, pero coincide con las bases del método científico propuesto por René Descartes de rechazar todas las hipótesis, como requisito para que funcione la duda metódica. Ruiz ha llevado estos principios a lo largo de toda su carrera e invitó a las nuevas generaciones de periodistas a no desfallecer en una actividad que se transforma continuamente con nuevos formatos y usos tecnológicos, pero que en el fondo sigue siendo el de contar historias, noticias, crónicas y reportajes para mantener a una sociedad lo mejor informada posible. En las intervenciones de miembros del jurado y organizadores se hizo énfasis en el inquietante uso de la inteligencia artificial dentro de la actividad periodística.
Como toda tecnología, depende de la forma en cómo el ser humano la use, se puede sacar provecho para mejorar el proceso de producción de contenidos, pero se pueden cometer equivocaciones graves. Infortunadamente el diagnóstico generalizado es que el uso ha sido por ahora sin ningún tipo de filtro la mayoría de veces. Al final los modelos de lenguaje de gran tamaño LLM (por sus siglas en inglés) no son más que combinaciones lineales, vectores y modelos probabilísticos. A eso se le debe sumar necesariamente el componente humano de ética, valores, criterio y experiencia.
No podemos dejar que los bots se conviertan en los periodistas de las salas de redacción. El ritmo de las redes sociales y la necesidad de sumar en métricas para continuar siendo económicamente competitivo ha desvirtuado la producción de piezas por la imposición de la fórmula “clickbait”: una odiosa técnica de generación de titulares y contenido diseñada para atraer internautas mediante técnicas sensacionalistas, frases plagadas de intriga o exageración, muchas veces en contra del rigor informativo.
Los portales noticiosos tratan de sobrevivir desesperadamente en un modelo despiadado de ingresos decrecientes mientras que investigar y hacer buen periodismo, con equipos de redacción supone un rubro importante de costos. Cada portal busca aumentar las visitas y la permanencia promedio de sus internautas para generar mayores ingresos por publicidad digital. Un gran porcentaje de la torta publicitaria se fugó hace años a las redes sociales, unas plataformas que no son noticiosas y en muchas ocasiones no pagan los altos costos de creación de buen contenido. Las audiencias están saturadas con diferentes aplicaciones en sus pantallas con decenas de opciones que hacen mucha más dura la competencia por la atención. La viralidad de las noticias falsas, muchas veces distribuidas de manera ligera por las mismas audiencias, están infortunadamente moldeando la agenda informativa. No podemos caer en la dictadura del algoritmo. La actividad periodística se volvería una fórmula más.