Sugerencias macro para el próximo

Jorge Hernán Peláez

Para el siguiente gobierno que va a comenzar en los próximos meses hay algunos conceptos fundamentales a nivel macroeconómico que debe mantener el país a largo plazo. Las credenciales de buen manejo de nuestras finanzas y nuestra deuda internacional no son gratuitas. Hemos manejado la economía bien por muchos años y en diferentes tipos de gobiernos. Tuve la oportunidad de intercambiar ideas con el actual ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien deja en el aire algunas recomendaciones para el siguiente ministro y para el siguiente gobernante, independiente de la corriente política venga.

Uno de los pilares fundamentales de nuestra economía es haber mantenido por años la independencia del Banco de la República. Aunque cada ministro de Hacienda tiene asiento en la junta directiva, los otros miembros todos han sido de altas calidades académicas y de gran manejo y experiencia en la banca nacional y multilateral. Es claro que el Banco tiene como prioridad el objetivo de controlar la inflación. Nuestra política monetaria se ha enfocado en un adecuado manejo de tasas de interés para controlar la inflación y mantenerla en un dígito, inclusive en la medida de lo posible, lejos de los dos dígitos. De hecho, hay un fallo de la Corte Constitucional que obliga al Banco a tener esa política como primer objetivo. A lo largo de los años se ha cumplido a cabalidad, todos los gobiernos después de la crisis de finales de los 90 han intentado mantener la independencia de la entidad, para que el manejo de los aumentos o disminuciones de tasas de interés no venga por decisiones políticas, sino por decisiones técnicas.

Un segundo elemento fundamental que se debe mantener es la estricta regulación y adecuado funcionamiento del sistema financiero. Con las quiebras de los bancos en 1998 y 1999 nuestro país aprendió a fortalecer a Fogafín, y ahora somos mucho más estrictos en el concepto de patrimonio técnico (el máximo nivel de préstamos comparado con el nivel de Activos y Patrimonios de las entidades). La información que se pide es recurrente y rigurosa, para que el Estado pueda observar cuando alguna entidad tenga niveles altos de cartera o iliquidez. Si Estados Unidos hubiera tenido algo similar a Fogafín, la crisis financiera de 2008 hubiera tenido un manejo diferente, sin tener que pasar por el rescate del congreso norteamericano. Colombia es ejemplo en la región y otros países nos buscan para aprender de nuestra experiencia.

El tercer elemento que debe tener el próximo gobierno es el objetivo de reducir, en la medida de lo posible, el nivel de déficit fiscal, como porcentaje del PIB. Colombia, a pesar de la crisis de los precios del petróleo que vivimos recientemente, ha logrado tener porcentajes muy razonables de déficit, que otras economías no hubieran aguantado. Aprendimos a diversificar las exportaciones, siendo mucho más competitivos en sectores que antes eran secundarios o marginales. Colombia sigue siendo un país que depende, pero ahora en menor medida, de la salud financiera de la industria petrolera.

No importa quiénes pasen a segunda vuelta, y quién eventualmente gane la Presidencia, me parece importante que se mantengan estos fundamentales a largo plazo, sabiendo que el próximo presidente deberá reactivar el consumo, la confianza y es posible que deba hacer un cambio nuevamente en la fórmula de impuestos. Lo fundamental no se puede tocar. La prioridad es seguir siendo saludables financieramente.

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