Analistas

Voto en bloque femenino

Jorge Hernán Peláez

Nueva Zelanda fue el primer país en otorgar el voto femenino en 1893, con cerca de 65% de las mujeres mayores de 21 años acudiendo a las urnas, lo que impulsó reformas sociales tempranas. Finlandia fue el primer país europeo en reconocer el sufragio universal en 1906, eligiendo 19 mujeres en su primera legislatura lo que constituyó el 9.5% de su parlamento. En América Latina, Uruguay fue el primero en conquistar el derecho al voto femenino en 1927. Islandia, tras la elección de Vigdís Finnbogadóttir como primera presidenta mujer electa democráticamente en 1980, se convirtió en líder global en igualdad de género, con 44% de mujeres en su parlamento actualmente. En España, las mujeres votaron por primera vez en 1933, resultando en una victoria clara para las fuerzas conservadoras.

En Colombia el derecho al voto femenino se consolidó mediante reforma de la Constitución vigente. La norma fue aprobada el 25 de agosto de 1954 en el marco de la Asamblea Nacional Constituyente con 60 votos a favor y ninguno en contra. El resultado no fue unánime, los opositores se salieron del recinto intentando dejar sin quórum la votación, pero fracasaron. Josefina Valencia y Esmeralda Arboleda, una liberal y la otra conservadora, defendieron en el Capitolio la aprobación del voto femenino. Esmeralda Arboleda fue la primera mujer elegida para el Congreso de la República tras este logro y Josefina Valencia fue nombrada ministra de Educación. En total 1,8 millones de mujeres salieron a las urnas por primera vez el 1 de diciembre de 1957, demostrando una participación significativa. Según la Registraduría se estima que para el próximo domingo hay habilitadas un total de 21,2 millones de mujeres, de las cuales más de 600 mil están en el exterior.

La candidata Paloma Valencia es la mujer con más posibilidades en el próximo tarjetón. Según las pocas encuestas que se han conocido las otras dos candidatas femeninas Sondra Macollins y Claudia López no tienen una aceptación significativa. En una de sus más recientes entrevistas radiales Valencia mencionó que pelea contra el "techo de cristal". El fenómeno es una barrera invisible que impide que las mujeres accedan a puestos de máximo poder, a pesar de tener las mismas capacidades que los hombres. En política, este efecto se manifiesta en menos candidaturas femeninas a presidencias, menos mujeres en dirigencias partidistas y menos representantes en gabinetes. Las cuotas de género vienen creciendo progresivamente en todos los países, pero el techo de cristal persiste en posiciones de relevancia real dentro de los partidos.

Angela Merkel, canciller de Alemania durante 16 años, reconoció que aunque 72% de las mujeres alemanas trabajan, la presencia femenina en ámbitos directivos empresariales sigue siendo muy limitada, reflejando el mismo fenómeno en política. El voto femenino es crucial para romper este techo, porque cuando las mujeres votan por mujeres en masa, generan presión para que los partidos las incluyan en posiciones de poder real, no solo de manera simbólica. El próximo domingo veremos qué tan grande y unificado es el bloque femenino en nuestro país respaldando de manera masiva la opción de Valencia quien estaría a punto de convertirse en la primera mujer presidente en Colombia.

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Elecciones presidenciales - Paloma Valencia - Juan Daniel Oviedo