Analistas 14/08/2026

De las ciudades al territorio

Jorge Iván González
Profesor de U. Nacional y Externado

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Con toda razón Abelardo De la Espriella ha insistido en la importancia de la descentralización, pero su enfoque se ha centrado en las ciudades, dejando de lado los territorios.

La preocupación por la descentralización no se puede reducir a las tres grandes ciudades, Medellín, Barranquilla y Cali. Estas urbes tienen dinámicas endógenas favorables que les han permitido reducir las diferencias con Bogotá. La atención del gobierno no se debería concentrar allí, ni siquiera en las ciudades intermedias.

La descentralización y la búsqueda de convergencia tiene que ir más allá de las ciudades y observar los territorios. La falta de acercamiento entre regiones obliga a tener una perspectiva más amplia que la urbana. En el 2025 la incidencia de la pobreza multidimensional en Vichada fue de 55,2%, y en Bogotá de 2,2%. El terremoto puso en evidencia, otra vez más, la diferencia en la capacidad de respuesta de los municipios de Chocó, frente a ciudades como Pereira, Manizales y Cali.

Para que la descentralización favorezca la convergencia regional, las ciudades se deben entender desde la óptica de sus territorios. Los males del litoral Pacífico o de la Mojana no dependen de la atención a las ciudades, sino de la mirada integral al territorio.

Puesto que este gobierno le está dando prelación a la descentralización, debe retomar la perspectiva regional que inspira el Acto Legislativo 03 de 2024. Allí se propone cerrar tres brechas: económica, sectorial y territorial. Aunque el significado de cada categoría es borroso, y no se precisa en la norma, la intencionalidad es clara ya que las enormes diferencias entre, por ejemplo, Quibdó y Medellín, son injustificables. Máxime cuando la riqueza ambiental del litorial Pacífico es única.

La verdadera descentralización tiene que estar basada en proyectos que rompan las fronteras administrativas que hoy existen. La atención a la Mojana tiene que superar los límites artificiales de Sucre, Bolívar, Córdoba y Antioquia. La mirada integral no es nueva. Es clarísima en los estudios de Orlando Fals. Su “Historia Doble de la Costa” es una invitación a mirar la geografía desde su integralidad.

La descentralización anclada en las grandes ciudades tiene el peligro de ampliar las brechas entre ellas y sus territorios. Al interior de cada departamento se observan asimetrías notables entre la capital y los municipios de su región.

El gobierno Petro no le dio importancia a la ley de competencias derivada del Acto Legislativo 03. Dejó pasar un año y solamente al final del 2025 presentó el proyecto al Congreso. Ya era demasiado tarde.

El nuevo gobierno cometería un grave error si deja avanzar el tiempo y no presenta un proyecto de ley en el que la descentralización le de relevancia al ordenamiento del territorio. Para ello es indispensable aceptar la heterogeneidad entre regiones. Sobre todo, en los asuntos relacionados con la riqueza ambiental. En lugar de continuar mirando al litoral Pacífico y a la Amazonía como regiones “pobres”, se debería reconocer que son las más ricas del país, y que son fundamentales para mantener la vida en el planeta Tierra.

La verdadera descentralización se alcanzará el día en el que las zonas Andina y Caribe acepten que su sostenibilidad depende de los activos ambientales de la Amazonía y el Pacífico. Para que estas regiones tengan autonomía se requiere que las ciudades que consumen el agua le transfieran recursos a los territorios que generan el agua.

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