Analistas 26/03/2021

Decepcionante!

Jorge Iván González
Profesor de U. Nacional y Externado

Desde la perspectiva de la lucha contra la desigualdad, el informe de la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios (CBT) es decepcionante. El esbozo de reforma tributaria que ha presentado el gobierno va en la misma dirección. Ambas propuestas definitivamente no contribuyen a reducir la concentración del ingreso y de la riqueza. La sociedad colombiana continuará siendo una de las más desiguales del mundo.

Los expertos internacionales que hicieron parte de la CBT, por lo menos, debieron proponer algunos de los mecanismos distributivos que se utilizan en sus países. En lugar de traer los ejemplos internacionales, se dejaron encerrar en el callejón estrecho en el que los metió el Ministerio de Hacienda. El profesor Arnold, que entiende la tributación canadiense, hubiera contribuido muchísimo explicándole a los colombianos las propuestas tributarias de Vickrey, el canadiense premio Nobel de economía. Jamás, decía Vickrey, un sistema tributario equitativo puede ser sencillo. La Comisión, con un simplismo sorprendente, afirma que el sistema tributario tiene que ser “simple, eficiente y equitativo”. Es una lástima que los miembros de la Comisión, sabiendo que Colombia es profundamente desigual, hayan olvidado que la concentración disminuyó después de la segunda guerra porque, en los años setenta, en el Reino Unido la tarifa del impuesto a la renta en el último rango del ingreso era de 96%. Y en Estados Unidos de 91%. Nada dice la CBT sobre las tarifas del impuesto a la renta a los grandes capitales. No se atreve a proponer que la tarifa vaya creciendo con el nivel de riqueza.

Es un chiste pensar que la concentración de la riqueza que existe en el país se va a cambiar con un impuesto al patrimonio de 1% o de 3%. El aumento del impuesto a los dividendos de 10% a 15% tampoco tendrá un impacto importante. La “devolución” del IVA no contrarresta la regresividad que acompaña la ampliación del impuesto a un mayor número de bienes. Y es una burla la ampliación de la base del impuesto a la renta, incluyendo a las personas que ganan más de $2,5 millones al mes.

La CBT acierta al afirmar que el “sistema tributario no logra aportar los ingresos que el gobierno requiere para cumplir con las necesidades legítimas de sus ciudadanos”, pero las soluciones propuestas no incrementan el recaudo de manera significativa y, sobre todo, no mejoran la equidad.

La crítica que hace la Comisión a los gastos tributarios no es consecuente. El más importante, el descuento de IVA por la compra de activos fijos, se mantiene, y en su opinión “es un paso en la dirección correcta”.

La CBT no mencionaron la potencialidad que tienen los impuestos para modificar relaciones factoriales inaceptables, como las derivadas de la alta concentración de la propiedad de la tierra. Uno de los grandes conflictos de la sociedad colombiana es el ordenamiento del territorio. Y los impuestos - como lo han demostrado Harberger, Hotelling y George - tienen un papel fundamental en la modernización del sector agropecuario. Los expertos no se atrevieron a incomodar a los terratenientes colombianos. La Comisión apenas hace una leve mención a los prediales. En los países desarrollados la tarifa es cercana al 20 por 1.000. En Colombia ni siquiera llega al 6 por 1.000.

Decepciona que los expertos internacionales no hayan abierto el espectro de la discusión. Su miopía es inaceptable.

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