La falacia del ingreso medio

Jorge Iván González

El ministro Carrasquilla ha dicho que en Colombia deberían pagar impuesto a la renta todas las personas con un ingreso igual o superior al promedio. Esta tesis es una falacia que le permite al Ministro lograr dos propósitos. Primero, desconocer la relevancia de la distribución. Y, segundo, justificar la ampliación de la base tributaria hacia los hogares de más bajos ingresos.

El promedio oculta las desigualdades. Dos distribuciones completamente distintas tienen el mismo promedio. Si una persona gana $9 millones y la otra $1 millón, el promedio es $5 millones. El resultado también es cinco cuando la distribución es perfectamente igual, y cada persona gana $5 millones. Cuando se recurre al promedio el tema distributivo es irrelevante. Y, precisamente, el Ministro busca ocultar los aspectos relacionados con la equidad.

Al dividir el PIB proyectado para 2018, que es de $954 billones, por la población estimada por el Dane, de 49,9 millones de personas, el ingreso promedio anual sería de $19,1 millones, y el mensual de $1,6 millones. En los cálculos del Ministro el promedio estaría alrededor de $1,9 millones. Tal y como se anuncia la reforma tributaria, a partir de este nivel de ingreso se comenzaría a pagar impuesto a la renta. Para recordar, actualmente son contribuyentes quienes ganen más de $3,7 millones al mes. Al reducir el umbral inferior y ampliar la base de contribuyentes, aumenta el recaudo sin que el Gobierno tenga que molestar a los ricos. En lugar de recurrir a impuestos al patrimonio y a las diversas formas de riqueza, el Ministro prefiere incluir como contribuyentes a personas que se ganan $2,2 salarios mínimos, y que apenas están superando el umbral de la pobreza.

Los gremios empresariales, por su parte, han dicho que la tributación en Colombia recae en los hombros de muy pocos contribuyentes. Olvidan que esta situación se explica porque el ingreso está muy concentrado y, lógicamente, si se busca una tributación progresiva, es inevitable que las mayores tarifas sean para quienes más ganan. Haciéndole eco a los gremios, el ministro Carrasquilla quiere ampliar la base de los contribuyentes.

Y para el Ministro 2,2 salarios mínimos es un ingreso elevado. En su opinión, el mínimo en Colombia es “exageradamente alto”. Esta conclusión la saca al relacionar el salario mínimo con la mediana del conjunto de salarios. Cuando se hacen las comparaciones internacionales, en Colombia este indicador es relativamente mayor. Y la explicación es muy simple: la mediana del salario es más baja que en el resto de los países. Y si el denominador es pequeño, es evidente que la fracción sea alta. En lugar de afirmar que el mínimo es alto, habría que concluir que la mediana de los salarios es muy baja.

Por estar observando las medias y las medianas, el Ministro no hace las comparaciones más evidentes e inmediatas. En Colombia el salario mínimo hora es de $3.073, equivalente a un dólar. En Los Angeles el salario mínimo hora es de US$12, así que después de una jornada de ocho horas un trabajador colombiano todavía no alcanza el ingreso que se gana un trabajador de Los Angeles en una hora.

Frente a estos datos tan contundentes, el Gobierno mira para otro lado, y pretende justificar sus decisiones inequitativas recurriendo a falacias lógicas, construidas alrededor de una maraña de medias y medianas.

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