Analistas 18/03/2026

Una fórmula ganadora

José Alberto Garzón
Presidente de Bancóldex

Durante varias décadas, destacados centros de investigación públicos y privados, organismos multilaterales y gobiernos alrededor del mundo han dedicado parte de sus esfuerzos a construir nutridos diagnósticos que dan cuenta de las importantes barreras que afrontan las mujeres para acceder a productos y servicios financieros.

Por ejemplo, instituciones como el Foro Económico Mundial, la Cepal y el Banco Mundial, entre otras, hacen énfasis en desafíos que siguen vigentes como la brecha salarial entre mujeres y hombres y el limitado acceso a educación, productos financieros y bienestar individual y colectivo.

Esto se ve reflejado en la profundización de ciclos de pobreza y en una mayor carga de trabajo doméstico. De la misma manera, se evidencia en la exigencia de requisitos rígidos a las mujeres por parte de las entidades financieras y en sesgos en la evaluación de riesgo, los cuales se suman a una oferta de productos que no siempre se ajusta a sus necesidades y a programas de educación financiera que luchan por cambiar el rumbo de las cosas. Al observar brevemente el panorama colombiano, según el Reporte de Inclusión Financiera (RIF) 2024 de Banca de las Oportunidades, 96,3% de la población adulta contaba con al menos un producto financiero. En el caso de los hombres, 99,4% tenía acceso a estos, mientras que para las mujeres la cifra fue de 92,4%, una diferencia de casi siete puntos porcentuales.

Sin embargo, al revisar el acceso a crédito, el camino por recorrer aún es largo y complejo, ya que apenas 33,7% de las mujeres en Colombia -de acuerdo con ese mismo reporte- lo logra; para los hombres, este número supera 37%. Esta cifra, a todas luces, nos reta de nuevo a diseñar más estrategias y soluciones que ratifiquen el papel transformador del acceso al crédito para las mujeres y sus entornos.

Por ello, Bancóldex, como banco de desarrollo empresarial, reconoce la importancia de contar con políticas públicas sólidas y continuas para financiar con créditos oportunos y a la medida a las mujeres que tomaron la valiente decisión de hacer empresa.

Prueba de ello es que, desde 2022 hasta el cierre de 2025, Bancóldex logró desembolsar más de $2 billones en créditos para atender las necesidades de mujeres empresarias como, por ejemplo, capital de trabajo, modernización y consolidación de pasivos. Pero más allá de la colocación de estos recursos, se reconoce el valor que tienen las empresas lideradas por mujeres para fortalecer el tejido empresarial y el crecimiento económico de las regiones.

Como lo ha señalado el Fondo Monetario Internacional, el cierre de la brecha de género en la inclusión financiera no es solo una cuestión de justicia: se trata de una estrategia económica ganadora. Esto se refleja no solo cuando las mujeres acceden a más y mejores servicios financieros, sino también en la mejora de su bienestar, en una menor desigualdad de ingresos y en el fortalecimiento de la estabilidad del sistema financiero.

La tarea que tenemos desde Bancóldex no es menor, ya que debe avanzar en posicionarse como articulador entre entidades públicas y privadas, nacionales e internacionales, para lograr la creación de soluciones financieras y no financieras a la medida de las expectativas y necesidades productivas de las mujeres empresarias.

Una inclusión financiera más sólida para las mujeres y un mayor acceso al crédito deben representar una fórmula de crecimiento compartido y de mejores condiciones para las futuras generaciones. Es una apuesta en la que gana el sistema financiero, gana el país y, sobre todo, ganan las mujeres que todos los días transforman las regiones con su trabajo.

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Bancóldex - Mujeres - Brechas de género