Analistas 08/03/2022

Petro y Melenchon: dos populistas frente a la invasión de Ucrania

José Félix Cataño
Profesor de la Universidad Nacional de Colombia

Frente a la agresiva y depredadora invasión de Ucrania por parte de La República Rusa conducida por V. Putin G. Petro en Colombia evita criticar directamente el proyecto político del presidente de Rusia, así como tampoco criticaba el de Chávez o Maduro (solo solía criticar aspectos económicos).

Dice en resumen (ver entrevista en Blu Radio) que, si bien Putin es un autócrata que es criticable porque se desarrolla a partir del petróleo y el gas, no es el responsable de la invasión. Es en realidad Europa, a pesar de ser la cuna de la democracia y los derechos humanos, la que ha vuelto a la barbarie para evitar que Rusia y Ucrania controlen el gas y por eso quiere una confrontación entre estos dos países.

Simplemente, es una guerra por el gas, dice, el líder del Pacto Histórico, donde los partidos combatientes son Europa por un lado y Ucrania y Rusia, por el otro. Una guerra egoísta por recursos materiales, donde la política es una emanación mecánica de los conflictos económicos. En su diagnóstico no aparece nada de los derechos nacionales de Ucrania, de la autonomía de los pueblos, ni de la agresividad rusa en las regiones de Georgia y Crimea en los últimos años a fin de recomponer el imperio Zarista y hacer la revancha por el hundimiento del imperio de sus comunistas. Tampoco nada sobre la rivalidad entre democracias y autoritarismo, aparece en su reflexión.

Es una guerra egoísta impulsada por los europeos, ayudados por los EEUU y la permanente hipocresía de todos al hacer invasiones o intervenciones en Libia, Panamá, Granada, etc. Por tanto, si hay hipocresía imperialista en Occidente no es justo criticar a la Rusia imperialista. El resultado implícito es no condenar a Rusia sino justificar su acción por la codicia y la hipocresía que viene de Occidente. Frente a esto, Petro aboga por la política del no alineamiento, de una separación política de América Latina frente a las guerras imperialistas, según las nuevas doctrinas atribuidas a López Obrador. Lo que importa aquí es otra vez el crecimiento económico de América Latina y no un proyecto político social para el mundo.

Contrastemos esta posición con el Petro del escenario político francés: Jean L. Melenchon, candidato populista de izquierda a la presidencia francesa y gran amigo de los populistas del mismo sector en América Latina (Correa, Chávez, Lula da Silva). En principio el líder francés había afirmado que no habría invasión, que ella no se produciría, y había diagnosticado algo parecido a lo que dice Petro diciendo que la agresividad venía de La OTAN por no detener su extensión y aceptar las peticiones de Putin para que se decrete la neutralidad de Ucrania. Además, que Francia debía desprenderse de la tutela americana, hacerse neutral, dado que los americanos eran los agresivos. Un discurso similar sostenía la extrema derecha francesa, ahora con dos líderes también en campaña presidencial, Le Pen y Zemour.

Populistas y nacionalistas de izquierda y derecha repetían en Francia (como en muchas otras naciones de Europa) las justificaciones para aceptar la actitud agresiva de Putin. Y este intervenía en la política francesa por medios alternativos, financiando políticos y comprando apoyos nombrando dirigentes en altos cargos de empresas rusas, como el antiguo primer ministro de Sarkozy, Fillon.

Vino la invasión, y estos sectores vieron la realidad cruda, su impopularidad y empezaron a cambiar. Melenchon primero admitió su error inicial e intervino en la Asamblea Nacional de Francia y allí declara: cualesquiera que sean las causas de la invasión, nada puede excusarla, ni ponerla en perspectiva. La amenaza contenida en esta invasión es una guerra mundial total. El gobierno del señor Putin tiene la responsabilidad total. Y agrega: El ataque de Putin es una iniciativa de pura violencia que manifiesta una inconmensurable voluntad de poder, y por culpa de Rusia la historia del viejo continente se tambalea y asume la responsabilidad de un terrible revés en la historia al crear el peligro inmediato de un conflicto generalizado que amenaza a toda la humanidad. Apoya las manifestaciones en las calles rusas contra la política guerrerista de Putin, un líder de un régimen oligárquico que va hasta amenazar el mundo, dice el líder francés. Al final, llama a hacer presión para que se realicen discusiones con Moscú para conseguir la paz, porque el riesgo es una escalada hacia una guerra total.

Las diferencias de diagnóstico son claras. Para Melenchon ni hay guerra del gas ni tampoco agresión de la OTAN, hay una guerra provocada por Putin para alterar el poder mundial, regresar la historia y ejecutar la revancha sobre las pérdidas por el hundimiento del imperio soviético. Es una guerra política que amenaza toda la sociedad.

Para Petro, no hay guerra política, no hay expansionismo ruso, no hay peligro para la humanidad que venga de Putin. Sigue en el viejo cuento economicista que justifica de manera rudimentaria y contra factual que las naciones se enfrenten solo por la riqueza material y no por ideales políticos: democracia, soberanía, imperio. Ese discurso rudimentario es el que sirve para legitimar la agresión de Putin y dejarlo como algo que no nos incumbe. Ojalá, como Melenchon, reconozca su error, porque el autócrata ruso ya tiene sus lacayos en nuestra frontera, cerca de Cúcuta.

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