Candidatos presidenciales: escuchen al sector de infraestructura
viernes, 13 de marzo de 2026
José Joaquín Ortiz García
A medida que Colombia se aproxima a una nueva elección presidencial, el debate público comienza a llenarse de propuestas. Seguridad, salud, educación y crecimiento económico ocupan los titulares. Sin embargo, hay un tema que debería aparecer en los primeros renglones de los programas de gobierno: la infraestructura.
La infraestructura conecta territorios, acerca comunidades y crea oportunidades. Una carretera permite que los campesinos lleven sus productos a los mercados, abre la posibilidad de sustituir cultivos ilícitos por economías productivas y fortalece la presencia institucional del Estado en regiones apartadas. Un sistema de agua potable mejora la salud pública y la dignidad de miles de familias. Una red energética confiable impulsa la industria, el comercio y el empleo. Cada obra de infraestructura tiene un profundo impacto social.
Por esa razón, en este momento preelectoral resulta pertinente hacer una invitación respetuosa a quienes aspiran a gobernar el país: escuchen al gremio de la infraestructura. Escuchen a quienes diseñan, estructuran, construyen y supervisan los proyectos que permiten que el país funcione y que sus regiones se integren.
En este contexto, conviene señalar algunos aspectos estructurales del sector que deberían formar parte del debate público.
Uno de ellos es la calidad de los procesos de contratación. La infraestructura requiere reglas claras, competencia técnica y transparencia en la evaluación de la experiencia de quienes participan en ellos. La confianza en la contratación pública se fortalece cuando las reglas son rigurosas y las decisiones se sustentan en criterios verificables.
Otro aspecto clave es la estructuración de los proyectos. Los estudios técnicos, los presupuestos y la asignación de riesgos constituyen la base sobre la cual se desarrollan las obras. Cuando los proyectos se preparan con rigor desde el inicio, el país gana en eficiencia, los contratos fluyen con mayor estabilidad y las comunidades reciben las soluciones que esperan.
También es importante fortalecer los mecanismos de gestión contractual. La infraestructura moderna exige una administración técnica de los contratos que permita resolver dificultades con agilidad y mantener el foco en la entrega de las obras. Los proyectos de gran escala requieren equipos preparados, metodologías claras y una relación constructiva entre entidades públicas y empresas.
La capacidad institucional es otro elemento central. Las entidades responsables de planear y ejecutar infraestructura deben contar con equipos técnicos sólidos, continuidad en sus procesos y herramientas modernas de gestión. Instituciones fuertes permiten que los proyectos mantengan su rumbo y que el conocimiento acumulado permanezca al servicio del país.
El flujo oportuno de los recursos también forma parte del buen funcionamiento del sistema. Las empresas de ingeniería, consultoría e interventoría sostienen equipos altamente calificados durante años. La estabilidad administrativa y financiera contribuye a preservar ese talento técnico que el país necesita.
Todo lo anterior conduce a una reflexión fundamental para quienes aspiran a dirigir el país: la infraestructura merece ser tratada como una verdadera política de Estado. Una política que reconozca su impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos, que promueva la continuidad de los proyectos estratégicos y que fortalezca las capacidades técnicas del sector.
Dentro de ese propósito aparece un tema esencial: la selección de quienes lideran las entidades responsables de la infraestructura. Los ministerios, agencias y organismos del sector deberían estar dirigidos por personas con profundo conocimiento técnico, vocación de servicio público y una genuina pasión por construir país a través de la ingeniería y la gestión de proyectos.
Colombia necesita servidores públicos comprometidos con la solidez institucional y con el respeto por el conocimiento técnico. Personas que comprendan la complejidad de los proyectos, valoren la experiencia del sector y trabajen con disciplina y rigor al servicio del interés general.
Por eso, la invitación a los candidatos presidenciales es clara: incorporen la infraestructura en el centro de sus propuestas de gobierno y conviértanla en una verdadera política de Estado. Escuchen al sector, fortalezcan las instituciones que lo lideran y convoquen a los mejores talentos para dirigirlas. Colombia necesita entidades técnicas sólidas, lideradas por servidores públicos comprometidos con el desarrollo del país y con la construcción de proyectos que conecten territorios, generen oportunidades y mejoren la calidad de vida de millones de ciudadanos.