Analistas

Conectar el Caribe

José Joaquín Ortiz García

Síganos y léanos en Google Discover

El martes pasado, la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Seccional Norte, reunió en Puerto Colombia a representantes del gobierno nacional, autoridades territoriales, empresarios, financiadores y actores del sector para discutir el futuro de la infraestructura del Caribe. El XVII Encuentro Regional de Infraestructura puso sobre la mesa 45 proyectos estratégicos en los siete departamentos de la región, con inversiones superiores a $42 billones.

La agenda permite dimensionar lo que está en juego: navegabilidad del río Magdalena, Canal del Dique, viaductos de la vía Ciénaga-Barranquilla, accesos a los puertos de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, modernización de aeropuertos, carreteras regionales y proyectos ferroviarios.

Como señaló Tatyana Orozco, presidenta de la CCI, el desarrollo de la infraestructura del Caribe tiene alcance nacional. Por sus puertos entra y sale una parte importante del comercio colombiano, de manera que mejorar la conectividad de la región también contribuye a la competitividad del país.

La ministra de Transporte, Elsa Noguera, organizó las prioridades alrededor de tres frentes: interconexión vial regional, modernización aeroportuaria y acceso a puertos y conectividad multimodal. En este último aparecen dos modos de transporte llamados a desempeñar un papel mucho mayor en el país: el ferrocarril y la navegación fluvial.

Hubo también anuncios concretos. Juan Camilo Ostos, director de Invías, informó que hace unas semanas comenzó la construcción del primer viaducto de la vía Ciénaga-Barranquilla, una estructura de 4,6 kilómetros con una inversión estimada en $1,6 billones. El segundo, de 3,8 kilómetros, ya cuenta con estudios y diseños de detalle y licencia ambiental, pero requiere cerca de $1,1 billones cuya fuente de financiación aún debe definirse. También se habló de recursos para intervenir el antiguo puente Pumarejo y de proyectos como la Transversal Mompoxina, la variante de Magangué y corredores en La Guajira.

El encuentro permitió, además, poner sobre la mesa los obstáculos. De esa discusión sobresalen dos asuntos especialmente relevantes.

El primero es crear las condiciones para que los proyectos puedan ejecutarse adecuadamente. La CCI Norte fue bastante precisa: pidió proyectos que lleguen a contratación con estudios y diseños maduros, presupuestos actualizados, predios y permisos resueltos y reglas técnicas homogéneas. También reclamó rutas claras para tomar decisiones frente a situaciones técnicas y contractuales, tiempos razonables de respuesta y pagos oportunos a contratistas.

Dentro de esas condiciones, la seguridad jurídica resulta fundamental. Quien compromete capital en infraestructura durante décadas necesita confiar en las reglas bajo las cuales invierte y en la capacidad institucional para cumplir y hacer cumplir los contratos. Esa confianza será aún más importante si pretendemos que el capital privado ayude a financiar una infraestructura que el presupuesto público no puede cubrir por sí solo.

El segundo asunto es precisamente la financiación. La ministra expuso las restricciones fiscales que enfrenta el sector, mientras la CCI planteó alternativas concretas: banca multilateral, Financiera de Desarrollo Nacional, iniciativas privadas, obras por impuestos y regalías. Noguera también se refirió a las APP y a mecanismos para liberar espacio fiscal.

Esta discusión me parece fundamental. Frente a necesidades por decenas de billones de pesos, la pregunta no debe ser únicamente cuánto dinero puede aportar el gobierno nacional. También debemos preguntarnos cómo estructurar buenos proyectos para atraer capital y encontrar fuentes alternativas que permitan ejecutarlos.

El Caribe tiene, además, una oportunidad particular: pensar regionalmente. Carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles y navegación fluvial forman parte de un mismo sistema logístico. Pedro Lemus, de la Gobernación del Atlántico, habló justamente de territorios que se complementen en lugar de competir entre sí y puso sobre la mesa iniciativas como el Tren Regional del Caribe y el Puente de la Hermandad entre Atlántico y Magdalena.

El encuentro deja así una agenda muy concreta. Hay proyectos identificados, algunos ya estructurados, alternativas de financiación sobre la mesa y una discusión franca sobre los obstáculos que todavía impiden avanzar.

La CCI Norte merece una felicitación por reunir a tantos actores alrededor de esta conversación. Ahora viene lo difícil: convertir esa agenda en proyectos financiables, contratos confiables y, finalmente, obras que impulsen el desarrollo y el bienestar del Caribe y de Colombia.

TEMAS


CCI - Invías - Ministerio de Transporte