El Estado en cuidados intensivos
Las cifras no mienten; ocultar la deuda no hace que la misma desaparezca. El nuevo proyecto de presupuesto para el año 2027 presentado por el Ministerio de Hacienda cayó como un balde de agua fría para todos los que esperábamos que se diera un recorte y un ajuste del gasto para el próximo año.
Sin embargo, lo que se observó fue que el proyecto de presupuesto para el próximo año aumentó en $60 billones frente al radicado por el expresidente Petro. El ministro, en su exposición en la Convención Bancaria, con claridad y contundencia, mostró que el nuevo gobierno no está generando nuevo gasto; por el contrario, está reconociendo las obligaciones adquiridas por el Estado que deben ser honradas, evidenciando una radiografía de la realidad de la situación fiscal del país. Está sacando de debajo del tapete todas las deudas que no se pueden desconocer. Detalló cómo no se incluía ni el pago total de la nómina, se subestimaba drásticamente el servicio de la deuda en más de $37 billones, no se pagaba el Fepc y faltaban recursos para salud y pensiones. Expuso que de no tomarse medidas drásticas el déficit para este año será de 8,2% y para 2027 de 9,4%. Eso sería la quiebra.
Ante este aterrador panorama, el primer paso para lograr confianza en los mercados y credibilidad frente a las acciones a desarrollar no puede ser otro que decir la verdad, la dolorosa verdad. El irresponsable gobierno anterior nos mantuvo con mentiras, diciendo que nuestra situación fiscal tenía un resfrío y, cuando se revisó por los especialistas, nos encontramos con un país que tiene una neumonía severa y se encuentra en cuidados intensivos.
Quedó claro el diagnóstico, ahora es necesario el tratamiento y este va a ser agresivo. Como lo dijo el ministro Miguel Gómez, para este año se estima un recorte del presupuesto de $21 billones, así como la discusión de una reforma fiscal que disminuya el tamaño del Estado y reduzca el gasto en otros $40 billones el próximo año.
Esto, sin duda, tocará sensibilidades, tendrá opositores y a algunas personas les dolerá. En el entretanto, se acudirá a los mercados con el propósito de obtener financiamiento adicional por cerca de $100 billones. Esperemos que, con la confianza que se genera al decir la verdad, no se nos castigue con un aumento desbordado de la tasa de interés, que no nos cobren la irresponsabilidad e incompetencia del gobierno anterior y que el mercado tenga la capacidad de prestarnos esos recursos.
Sin embargo, si bien el mensaje del ministro de Hacienda resulta positivo en cuanto a no aumentar la carga impositiva, creo que parte del ajuste debe ser obtención de más ingresos. La apuesta por incentivar la inversión privada y el crecimiento es la correcta.
Desafortunadamente existen sectores con una altísima carga impositiva que no podrán ser competitivos y no atraerán inversión de mantenerse la misma; esa reforma debe, en consecuencia, reducir esos impuestos. Es por eso que la receta para reanimar al paciente requiere el esfuerzo de todos: recorte del gasto, estímulos a la inversión, efectividad, mejor enfoque en la inversión pública y, sin duda, en el mediano plazo, el incremento en la base de contribuyentes de renta en personas naturales.
Un país en el que los ingresos tributarios escasamente alcanzan 15% y en el que únicamente menos de 8% de la población paga renta resulta absolutamente inviable e insostenible. Un país que se endeuda a tasas de interés superiores a 12% está condenado a la quiebra. Un país con una inflación superior a 6,5% condena a sus ciudadanos a la pobreza.
La neumonía es crítica y la cura depende de la reducción del Estado, de mayor recaudo tributario, de la explosión en la inversión privada, de la confianza de los mercados y de un crecimiento real de nuestra economía que pueda financiar la existencia del Estado.