Analistas 29/05/2026

No desperdiciar la oportunidad

Juan Carlos Zuleta Acevedo
Consultor en Emprendimiento e Innovación

Hace unos días vi el musical Hamilton en Broadway. Más allá de la música o de la puesta en escena, salí pensando que el musical realmente habla de liderazgo, ambición, decisiones y legado. Y buena parte de esa fuerza está en sus frases. Frases que, aunque nacen en un contexto histórico, siguen teniendo enorme vigencia para la vida personal y empresarial.

Alexander Hamilton fue uno de los padres fundadores de Estados Unidos y el primer secretario del Tesoro de ese país. Participó activamente en la construcción de las instituciones económicas y políticas de una nación que apenas comenzaba. Fue un personaje brillante, intenso y polémico. El musical muestra precisamente esa mezcla de ambición, disciplina y complejidad humana que suele acompañar a muchos líderes transformadores.

Una de las frases más conocidas del musical es: “I’m not throwing away my shot” (“no voy a desperdiciar mi oportunidad”). La frase refleja algo fundamental en el liderazgo: entender que las oportunidades importantes rara vez llegan en condiciones perfectas. Hay personas que pasan años esperando el momento ideal para actuar o asumir un reto. Esperan más información, menos incertidumbre o una señal definitiva antes de avanzar. Otras entienden que el momento nunca será completamente perfecto y que muchas veces el verdadero riesgo está en dejar pasar la oportunidad.

En las organizaciones pasa exactamente lo mismo. Hay empresas que viven planeando indefinidamente lo que otras empiezan a ejecutar. Se analizan escenarios, se revisan presentaciones y se aplazan decisiones esperando el contexto ideal para moverse. Pero el tiempo también compite. Las oportunidades cambian y muchas veces la diferencia entre quienes lideran y quienes se quedan atrás no está en el talento, sino en la capacidad de actuar cuando aparece el momento.

Otra frase poderosa aparece cuando George Washington le dice a Hamilton: “History has its eyes on you” (“la historia tiene sus ojos puestos en ti”). La frase habla de responsabilidad. De entender que las decisiones de liderazgo tienen consecuencias y que quienes ocupan posiciones importantes terminan siendo observados y recordados por la manera en que actúan en momentos difíciles.

Y quizá la frase más poderosa del musical es la que habla del legado: “What is a legacy? It’s planting seeds in a garden you never get to see” (“¿Qué es un legado? Es sembrar semillas en un jardín que nunca llegarás a ver”). La frase resume una idea esencial del liderazgo: construir pensando más allá de uno mismo. Entender que muchas decisiones importantes generan resultados que tal vez otros disfrutarán en el futuro.

Los grandes líderes empresariales entienden eso muy bien. Construyen organizaciones, forman personas y fortalecen proyectos cuyos resultados completos posiblemente no alcanzarán a ver. Porque, al final, las organizaciones, igual que las personas, terminan siendo recordadas no solo por sus resultados inmediatos, sino por lo que dejaron construido para quienes vienen después.

Tal vez esa es la razón por la que Hamilton conecta tanto con quienes lideran organizaciones o equipos. Porque, más allá del espectáculo, el musical recuerda algo fundamental: las oportunidades no duran para siempre y el verdadero liderazgo consiste en construir algo que trascienda.

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