Analistas 01/12/2023

La degradación de la izquierda

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

La izquierda en Latinoamérica ha experimentado momentos de auge y crisis en las últimas décadas. Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, pasando por el auge del socialismo del siglo XXI en los años 2000, hasta las recientes victorias electorales de candidatos progresistas en Chile, Perú y Colombia, la izquierda ha buscado transformar la realidad social, económica y política de la región.

Sin embargo, también ha enfrentado problemas, como la represión de las dictaduras militares, la crisis económica y social, la corrupción, el populismo, la polarización y la falta de renovación. Estos factores han contribuido a la degradación de la izquierda en Latinoamérica, perdiendo credibilidad, apoyo popular y capacidad de gobernar.

Un ejemplo de esta degradación es el caso de Chile, donde el candidato de izquierda Gabriel Boric ganó las elecciones presidenciales de 2021 con 55,9% de los votos, pero enfrenta una difícil situación para gobernar un país dividido y con una profunda crisis social. Boric, quien se define como socialista democrático y ecologista, prometió impulsar una nueva constitución, una reforma tributaria, una asamblea constituyente y una agenda de derechos humanos, pero se encontró sin mayoría parlamentaria ni apoyo de los sectores empresariales y mediáticos. Su inexperiencia, ambigüedad y falta de liderazgo han llevado a un retroceso económico en Chile y a la posible vuelta de la derecha en las siguientes elecciones.

Otro ejemplo es el de Colombia, donde el candidato Gustavo Petro ganó las elecciones presidenciales de 2022 con 51,8% de los votos, pero enfrenta una grave crisis de gobernabilidad en un país azotado por la violencia, la pobreza y las consecuencias de la pandemia. Petro, quien se define como progresista y humanista, ha prometido implementar el acuerdo de paz, reformar la justicia, garantizar la salud y la educación, y diversificar la economía; sin embargo, hasta el momento ha generado rechazo, polarización y una imagen de improvisación en gran parte de la población según las encuestas. Además, la oposición lo señala por su radicalismo, dogmatismo y mesianismo. Los resultados económicos no lo favorecen y después de muchos años, Colombia registra un crecimiento inverso de 0,3%; de seguir así, habrá recesión.

Un tercer ejemplo es el de Argentina, donde el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner asumió en diciembre de 2019. Fernández ha experimentado desgaste, presión y división dentro de su propia coalición política. Además, las estadísticas no le favorecen: la pobreza supera 40% y la miseria 18%, según los datos del Indec correspondientes al primer semestre de 2021. La inflación subió a 124% en agosto de 2022, en comparación con el mismo período del año anterior, y los alimentos son los productos que más han aumentado en valor (133,3% en el mismo período). El peso se ha desplomado en el mercado legal a $350 por dólar, mientras que el ‘dólar blue’, que se vende en el mercado negro, no se cotiza por menos del doble que el oficial.

Estos casos evidencian que la izquierda en Latinoamérica ha logrado conquistar el poder político, pero no ha sabido consolidar el poder social, económico y cultural. Ha desaprovechado una oportunidad histórica de transformar la región al no estar preparada para gobernar, carecer de una visión estratégica, no construir alianzas amplias y no renovar sus discursos y prácticas. La izquierda ha caído en la improvisación y en la repetición de viejas costumbres políticas, lo que le ha restado legitimidad, eficacia y credibilidad.

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